La gran bióloga de los océanos

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Jeanne Villepreux-Power (1794-1871) dejó atrás sus raíces humildes en la Francia rural para probar fortuna en París como modista. Trabajando en el vestido de novia de una dama de la realeza, Jeanne encontró su príncipe azul con el que vivió su propia aventura en una isla del Mediterráneo. Allí, Jeanne encontró otra de sus grandes pasiones: la naturaleza, y desarrolló su actividad científica, estudiando la flora y fauna de Sicilia y dedicando gran parte de sus investigaciones a la observación de la vida acuática. Su devoción por el trabajo le llevó a inventar el acuario, por lo que será siempre recordada en el mundo de la biología marina.

TEXTO POR PATRICIA RODRÍGUEZ
MUJERES DE CIENCIA
BIOLOGÍA
9 de Noviembre de 2014

LOS COMIENZOS

Jeanne Villepreux fue la hija mayor de un humilde zapatero del pueblecito de Juillac, Pierre Villepreus y su mujer Jeanne Nicot. Nació el 25 de septiembre de 1794, una época en la que Francia había sido arrasada por la Revolución y el reinado de terror de Robespierre enviaba a miles de personas a la guillotina. Sin embargo, Jeanne vivió una infancia tranquila creciendo en el campo. Su educación fue muy básica, limitándose poco más que a aprender a leer y a escribir.

Jeanne abandonó su pueblo natal a los 18 años para ir a París, haciendo el trayecto desde Juillac, unos 400 kilómetros, a pie. Una vez en la capital, Jeanne empezó a trabajar como asistente de una modista de la alta sociedad francesa. A pesar de su humilde posición, Jeanne comenzó a ser conocida tras realizar el vestido de novia de la futura Duquesa de Berry, una princesa siciliana que se casó con un sobrino del rey Luis XVIII en 1816. Gracias a su diseño nupcial, Jeanne conoció a un rico noble inglés, James Power. La pareja se casó en 1818 en Messina, Sicilia, instalando allí su residencia durante más de 20 años.

OBSERVANDO LA VIDA MARÍTIMA

Poco después de su matrimonio, Jeanne Villepreux-Power empezó a demostrar su interés por la historia natural. Aprendió de manera autodidacta y viajó por toda la isla observando, registrando y describiendo toda su flora y su fauna, recogiendo minerales, fósiles, distintas especies de mariposas y conchas. Sin embargo, Jeanne estaba fascinada por la vida animal y se sentía tan especialmente atraída por las criaturas acuáticas que buscó la manera de poder estudiarlas más de cerca.

Jeanne Villepreux-Power centró sus estudios en los moluscos y dedicó gran parte de su trabajo al cefalópodo Argonauta argo. Fue la primera persona en descubrir cómo esta criatura fabrica su concha recubriéndose a sí mismo en lugar de obtenerla de otro animal, como se pensaba, y cómo se reproduce. Sus investigaciones sobre esta especie le reportaron un gran prestigio y fueron las responsables de su gran avance científico: la invención del acuario.

Con el objetivo de observar la vida acuática de las especies debajo del mar, ideó tres tipos diferentes de acuarios: el primero, de cristal y muy parecido a los que podemos encontrar en la actualidad, lo utilizaba en su propio estudio; otro, también hecho de cristal pero rodeado de una rejilla para ser sumergido en el mar y estudiar pequeños moluscos; y el tercero, una especie de jaula para grandes moluscos, que podía ser anclado a una profundidad determinada.

PUBLICACIONES, NAUFRAGIOS Y VUELTA AL HOGAR

En 1839, Jeanne Villepreux-Power publicó su primer libro “Observations et expériences physiques sur plusleurs animaux marins et terrestres” con los resultados de sus experimentos. Tres años después apareció su segundo libro “Guida per la Sicilia”, que ofrecía una detallada descripción medioambiental de la isla. En 1995 la Sociedad Histórica de Messina volvió a publicar esta obra.

En ella no sólo se describe la naturaleza de Sicilia, sino que Jeanne hace algunas sugerencias para su conservación. También sentó las bases de la acuicultura de la región, recomendando la repoblación de los ríos con peces capturados y alimentados hasta alcanzar el tamaño suficiente para ser introducidos en las aguas.

Jeanne Villepreux-Power y su marido dejaron Sicilia en 1843 y desde entonces dividieron su tiempo entre París y Londres. Por desgracia, en uno de los viajes, el barco que trasportaba la mayor parte de la colección de Jeanne, anotaciones y dibujos, naufragó camino a Londres, destruyendo todos estos trabajos. Después de este desastre, Jeanne abandonó sus investigaciones, aunque siguió escribiendo y publicando.

Durante cuatro meses, París fue sitiada en el invierno de 1780 a 1781 por la armada de Prusia, que intentó matar de hambre a la ciudad para conseguir su rendición. Este hecho hizo a Jeanne huir de la capital y volver a su hogar natal en Juillac. Poco después, falleció.

LOGROS CIENTÍFICOS

La mejor herencia que dejó Jeanne Villepreux-Power a la biología marina fue la invención del acuario, aunque la observación sistemática de los animales contribuyó a mejorar su legado, a pesar de que gran parte de su material de investigación se encuentra literalmente bajo el agua.

Desde 1832, Jeanne fue la única mujer miembro de la Academia de las Ciencias Naturales de Catania y además fue miembro corresponsal de otras 17 academias, incluida la Sociedad Zoológica de Londres.

Durante más de un siglo después de su muerte, Jeanne Villepreux-Power ha sido tremendamente olvidada, sin embargo, recientemente su trabajo ha sido redescubierto y en 1997 un cráter de Venus fue bautizado con su nombre.

Fuentes:

 

Este artículo participa en la XXXIII Edición del Carnaval de Biología organizado por Consultoría y Educación Ambiental

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