Colillas que filtran el arsénico

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El arsénico es un peligroso veneno presente, de manera natural y también como consecuencia de la contaminación, en muchos depósitos de agua dulce del mundo. ¿Se pueden idear soluciones baratas y prácticas para eliminar el arsénico y potabilizar este agua contaminada?

TEXTO POR FERNANDO GOMOLLÓN-BEL
ILUSTRADO POR QUIQUE ROYUELA
ARTÍCULOS
QUÍMICA | RECICLAJE
24 de Noviembre de 2014

El arsénico es uno de los elementos más tóxicos de la tabla periódica. Su contacto causa serios problemas en la piel, e incluso se ha relacionado con varios tipos de cáncer.

Además, se rumorea que el propio Napoleón murió envenenado por arsénico; su habitación en Santa Elena estaba pintada de un precioso color verde conseguido por un compuesto de arsénico y cobre.

En la actualidad, es común encontrar depósitos de agua dulce contaminados con arsénico. Parte de esta contaminación se debe a filtraciones naturales procedentes de la disolución de minerales presentes en la corteza terrestre, sin embargo la mano del hombre no es ajena a los vertidos descontrolados de residuos ricos en este veneno que consiguen empeorar la situación.

La OMS cifra el límite de arsénico en el agua en 10 microgramos por litro. Hoy en día existen lagos en Asia, Sudamérica y Centroeuropa con concentraciones hasta veinte veces más altas, constituyendo un grave peligro de salud tanto para el ser humano como para los animales.

Desde hace mucho tiempo, la comunidad científica ha centrado sus esfuerzos en el desarrollo de técnicas para reducir los niveles de arsénico. Como la mayor parte de las zonas afectadas son áreas rurales, los métodos que se desarrollen han de ser económicos y sencillos de aplicar, pues las técnicas más usadas en las grandes ciudades (como la ósmosis inversa o la precipitación) requieren grandes instalaciones y técnicos especializados, y los costes dificultan la implantación de estos sistemas tanto en áreas rurales como en países en vías de desarrollo.

Una de las zonas más afectadas por este problema es el norte de China. Allí ha sido donde un equipo de investigadores han propuesto una solución interesante: utilizar los residuos de los cigarrillos como adsorbente, es decir, como material capaz de retener en su superficie una sustancia concreta (arsénico en este caso). Al fumar se genera en las colillas carbón activo, un material muy poroso, que resulta idóneo para hacer filtrados químicos. Este mismo material es el que se utiliza en el interior de las jarras de agua que filtran la cal, por ejemplo. Estas cenizas se mezclan con óxido de aluminio, un compuesto que atrapa el arsénico y luego se aplica un pequeño golpe de calor. En cuestión de minutos tenemos listo nuestro filtro de arsénico.

El filtro de ceniza de tabaco es capaz de reducir hasta en un 96% el nivel de arsénico

La preparación es sencilla, barata y eficaz. El filtro de ceniza de tabaco es capaz de reducir hasta en un 96% el nivel de arsénico. Este experimento se pudo aplicar sobre una muestra contaminada, obtenida de un lago del condado de Togtoh (China), y se pudo comprobar que el arsénico presente en el agua se redujo de 233 a 8 microgramos por litro, una concentración segura según la OMS.

Esta no es la primera vez que se utilizan materiales reciclados para filtrar el arsénico. Anteriormente, se habían publicado varios artículos en los que se usan pieles de plátano, moscas, restos de la producción de cerveza, etc., pero ninguno de esos métodos conseguía una eficacia tan alta.

¿Veremos dentro de poco filtros hechos de ceniza en las tiendas? Es posible, así que ya sabéis: si fumáis, no tiréis las cenizas por la calle. Igual dentro de unos años os hacéis de oro.

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