Paul Rosbaud, el James Bond de la Física

Portada móvil

En 1961, Paul Rosbaud fue el primer condecorado con la Medalla Tate del AIP (American Institute of Physics). Recibió dicha condecoración y mil dólares "por su estimulante e incansable dedicación a una metódica publicación en ciencias físicas".

TEXTO POR ANA RIBERA (MOLINOS)
ILUSTRADO POR ÁNGELA ALCALÁ ALCALDE
ARTÍCULOS
FÍSICA | HISTORIA
9 de Marzo de 2015

¿Quién era Paul Rosbaud y por qué fue el primero en recibir este premio? 

Nació en 1896 en Graz, Austria. Durante la I Guerra Mundial fue capturado por los británicos y tanto el trato que recibió de ellos como prisionero como la cultura inglesa fascinaron al joven Rosbaud, dejando en él una gran impresión.

Finalizado el conflicto, estudió ciencias en Darmstadt y Berlín. Realizó investigaciones en cristalografía de rayos X en uno de los Institutos Kaiser Guillermo de Berlín y después se trasladó a Frankfurt para trabajar en Metallgeselleschaft AG, conglomerado minero, químico y metalúrgico.

Rosbaud fue desde el principio un acérrimo opositor a las ideas nacionalsocialistas y se enfrentó a los nazis de todas las maneras posibles, poniendo en grave riesgo su vida.

Gracias a su carisma y talento personal tuvo acceso a los científicos alemanes más importantes, incluidos aquellos que trabajaban en el proyecto del agua pesada para las investigaciones nucleares y el cohete V-2 en las instalaciones de Peenemünde. Como asesor científico de la revista Metallwirtschaft viajó por toda Europa visitando a investigadores de Oxford, Cambridge, Copenhague y Oslo. Conoció a Einstein, Bohr, Rutherford, Hahn y Meitner, por ejemplo.

Durante la República de Weimar, Rosbaud disfrutó del ambiente cultural y permisivo de la época y conoció también a varios artistas como Walter Gropius, director de la escuela de arte Bauhaus.

A principios de la década de 1930, y ante el imparable ascenso nazi, Rosbaud se unió al partido nazi a pesar de que no podía probar su herencia aria porque era hijo ilegítimo y no sabía absolutamente nada de su padre. Rosbaud reclutó a un viejo amigo de la familia, en su Graz natal, para que se hiciera pasar por su padre.

En 1938 envió a su mujer -que era judía- y a su hija a Inglaterra pero él, a pesar de que podía haber partido, prefirió quedarse en Alemania para luchar contra los nazis desde dentro, sacando partido a su posición y a la creencia, por parte de los propios nazis, de que era un acérrimo defensor de su causa. (A Rosbaud, como buen libertino de la época de Weimar, también le convenía el arreglo: con esta nueva situación su amante podría mudarse a su casa). 

Las medidas contra los científicos judíos habían comenzado muy pronto. En 1933, a través de la Ley de Concesión de Plenos Poderes y la Ley del Servicio Público expulsaron de los puestos de poder e influencia no solo a los judíos, sino a cualquier potencial adversario del régimen. A pesar de lo arbitrario, injusto y condenable de estas medidas, muchos científicos no se opusieron a ellas, sino que las acataron mirando para otro lado ante las injusticias cometidas contra sus compañeros. 

La física austríaca Lisa Meitner, a pesar de haber sido despedida de su puesto académico en 1933 debido a estas medidas, logró mantenerse como investigadora activa trabajando con Otto Hahn. En marzo de 1938 y tras la entrada de las tropas alemanas en Austria, la situación comenzó a volverse insostenible incluso para ella. 

Prefirió quedarse en Alemania para luchar contra los nazis desde dentro, sacando partido a su posición y a la creencia, por parte de los propios nazis, de que era un acérrimo defensor de su causa

La comunidad científica no era inmune al odio racial. Algunos de los propios compañeros de Meitner estaban indignados de que Otto Hahn hubiera permitido a Meitner quedarse trabajando y de que no se hubiera llevado a cabo la limpieza racial que otros institutos sí habían realizado. "La judía pone en peligro este centro", decía el químico fanático Kurt Hess. 

A pesar del peligro que corría, Meitner se resistía a emigrar y cuando solicitó el visado para Dinamarca le fue denegado. Comenzó entonces a gestarse el plan para sacarla de Alemania, en el que Paul Rosbaud tuvo un gran protagonismo. 

El día 12 de julio de 1938, Rosbaud llevó a Meitner después de trabajar a pasar la noche en casa de Otto Hahn (este se sintió tan culpable de no poder hacer más por ella que le regaló un anillo de diamantes, heredado de su madre, que le sirviera como fondo para conseguir dinero en caso de emergencia). Al día siguiente al caer la noche, Rosbaud volvió a recogerla para llevarla a la estación de tren. Durante el trayecto, Meitner tuvo un ataque de pánico y quiso regresar para quedarse en Alemania, pero Rosbaud no se lo permitió. Esa misma noche consiguió pasar la frontera y llegar a Holanda. 

Cuatro meses después de esa fuga, digna de una película de espías, Otto Hahn telefoneó a Rosbaud para ponerle al corriente de los últimos experimentos que había realizado con Fritz Strassman, bombardeando uranio con neutrones térmicos. Posteriormente, la propia Meitner y su sobrino Otto Robert Frisch interpretaron correctamente estos experimentos como la prueba de la fisión nuclear.

Esa misma noche de diciembre de 1938, Rosbaud comprendió la importancia del descubrimiento y la necesidad de informar al resto de la comunidad científica. Paul llamó a su compañero Fritz Süffert, editor de la publicación Naturwissenschaften del grupo Springer, y le presionó para que sacara del número ya casi impreso uno de los artículos aceptados para hacer hueco al de Hahn y Strassmann. La publicación en Naturwissenschaften alertó a la comunidad internacional e hizo que Einstein escribiera a Roosvelt advirtiéndole sobre el programa nuclear alemán. 

A pesar de que el servicio de inteligencia británico, el MI6, por aquel entonces no tenía ningún interés en la energía atómica, que contemplaba casi como una ciencia esotérica, muchos científicos ingleses, una vez publicada la interpretación de Meitner y Fisch, se sintieron inmediatamente interesados por los resultados de Hahn. Entre ellos estaba John Douglas Cockcroft, quien el 10 de marzo de 1939 se reunió con Hahn y Rosbaud para que le pusieran al corriente de los experimentos del primero. Rosbaud, además y gracias a sus contactos, le proporcionó información sobre los trabajos de Siegfried Flugge en el Instituto de Física Kaiser Guillermo de Dahlem, que tenían como propósito determinar si la energía atómica podría tener alguna utilidad práctica.

«La judía pone en peligro este centro», decía el químico fanático Kurt Hess

A partir de esa fecha y durante toda la guerra, Rosbaud, con el nombre en clave de "Griffin", trabajó como agente británico infiltrado en el centro de la actividad científica y política alemana. Trasladó información a la resistencia francesa y noruega en un lenguaje codificado a partir de letras, palabras y páginas de publicaciones científicas y acogió en su casa a perseguidos por el régimen a los que luego ayudaba a salir del país. 

Poco antes de terminar la guerra, y tras haber estado en innumerables ocasiones a punto de ser capturado por la Gestapo, consiguió llegar a Gran Bretaña, donde se estableció y fundó con Robert Maxwell la editorial científica Pergamon Press.

La historia de Rosbaud ha permanecido oculta hasta hace muy pocos años. En 2007, la abogada Cheryl Booth (esposa de Tony Blair) acudió a los tribunales ingleses para intentar la autorización para desclasificar los documentos del MI6 que permitieran conocer de primera mano el trabajo tan importante que Rosbaud llevó a cabo en favor de los aliados y contra los nazis durante toda la II Guerra Mundial. Hasta ese momento, toda la "gloria" se la había llevado el Mayor Frank Foley, oficial de espionaje británico que ayudó a Rosbaud a poner a salvo a su familia y que colaboró también en la huida de muchos judíos de la Alemania nazi. La colaboración entre ambos es lo que permitió a los aliados, principalmente a los británicos, conocer los avances en el programa nuclear alemán y cómo estos se paralizaron para dar preferencia al desarrollo la bomba V2, supuestamente más efectiva. 

"Cuando oímos decir, en defensa de los físicos alemanes, que no todos los hombres pueden ser héroes, debemos recordar esta observación: no se trata de cuán inquebrantable sea nuestro valor, sino de cuánto puede tolerar nuestro sentido moral".

El sentido moral de Paul Rosbaud no toleró en ningún momento los desmanes nazis y trabajó activamente contra ellos desde el principio.

Como dice Philip Ball: "Rosbaud es el verdadero rostro de la oposición activa y de la responsabilidad moral"

Rosbaud murió de leucemia en 1963.

Referencias:

Deja tu comentario!