Un planeta llamado Tierra

Portada móvil

Mamá me contaba que siendo una niña una noche sonaron las sirenas y que junto a otros fuimos elegidas para vivir en “Refugio”; habíamos sido seleccionadas de entre todos los humanos para perpetuar la especie.

TEXTO POR MERI V.G. , GALIANA
ILUSTRADO POR CRISTINA ESCANDÓN
TIEMPO MEDIO DE LECTURA: 3 minutos
ARTÍCULOS
FICCIÓN | RELATO
13 de Abril de 2015

Al principio, pensaba que solo era un cuento, diferente de los que conocían otros niños, una fábula más de las muchas que te contaban en la niñez, pero... ¿Cómo iba yo a dudar que no habíamos vivido siempre en “Refugio” o que había nacido en un lugar llamado "Tierra”? ¿Cómo iba yo a ser diferente de los demás niños?

Crecí lo bastante como para dejar atrás la edad de los cuentos, pero ella seguía con su historia y la escuchaba porque su rostro se iluminaba al contarme cosas de la "Tierra".

Sus palabras sonaban tan reales que llegué a creer que todo cuanto me decía no era producto de su imaginación, sino cierto, a pesar de que en la escuela me enseñaban que fuera de “Refugio” no había nada. Cada vez que le preguntaba a mi maestra cuánto de cierto había en las palabras de mi madre me negaba la existencia de un planeta llamado "Tierra". Cuando me sugirió que mi madre tenía demasiada imaginación y que era mejor no ir contando por ahí las cosas que ella decía decidí no insistir sobre el tema, no quería ser objeto de las burlas de los demás niños.

Al alcanzar la edad de entender la diferencia entre la verdad y lo que uno imagina comprendí que cuanto me rodeaba era una gran mentira, que ella no inventaba un cuento en el que las dos éramos las protagonistas. De sus labios estaba escuchando su propia historia, la nuestra, la de todos los que vivíamos en “Refugio”.

Comprendí por qué los mayores agachan la cabeza, esquivan mi mirada y callan si les pregunto por la "Tierra", nadie quiere hablar de aquello porque saben que nunca volverán.

Una vez descubierta la verdad decidí prestar atención a cuanto salía por la boca de mi madre. Nada de lo que decía está escrito en los libros y yo necesito saber por si algún día el milagro de poder salir de “Refugio” se produjera y pudiéramos volver a vivir en la "Tierra".

De ella aprendí que las flores no habían sido siempre blancas, que sus pétalos eran de varios colores y aterciopelados y que cada una tenía un olor diferente. Que los pájaros con sus trinos llenaban de alegres sonidos las mañanas, que volaban libres por el aire y no como ahora mudos y encerrados tras unos cristales. Que una vez existió un Sol que lo iluminaba todo, un mar azul lleno de peces por el que navegaban los barcos, un cielo poblado de nubes del que caía agua a la que llamaban lluvia, un invierno nevado y un verano caluroso, unos árboles grandes que el viento movía sin poder arrancarlos del suelo, una noche plagada de estrellas…

Mi madre no me pudo explicar por qué los hombres habían provocado la desaparición de la vida en el planeta, puesto que nunca hubo una única causa. Según ella la “Tierra” desapareció por culpa de todos y nadie hizo nada para evitarlo, se limitaron a construir “Refugio” y seleccionar a los humanos para que nuestra raza no se extinguiera con ella.

Antes de morir, me pidió perdón en su nombre y en el de mis antepasados por haber destruido todo un planeta sin darse cuenta que estaban acabando con algo que no era suyo, con algo que habían heredado y que debían conservar para dejarlo en herencia, por haber destruido lo que nos habían tomado prestado. 

Galiana

Deja tu comentario!