Paraísos insospechados para la biodiversidad

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Quedan pocas zonas que el ser humano no haya modificado, auténticos paraísos para la biodiversidad. Los pocos que existen se han mantenido así durante tiempo gracias a su inaccesibilidad. Pero aún son más raras las zonas paradisíacas debido a la mano del hombre, concretamente a los conflictos bélicos generados. El Telón de Acero y la Zona DesMilitarizada (ZDM) entre Corea del Norte y Corea del Sur son los únicos ejemplos.

TEXTO POR SERGI VILA
TIEMPO MEDIO DE LECTURA: 5 minutos
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BIODIVERSIDAD | BIOLOGÍA
27 de Abril de 2015

Todos sabemos que la biodiversidad y el “progreso” humano no se llevan bien en muchos casos. Nuestro desarrollo ha ido casi siempre ligado a una pérdida en la variedad de fauna y flora debido a nuestra gran capacidad de transformar el ambiente.

Por este motivo, cuando por casualidad se encuentran zonas donde nuestra especie aún no ha puesto un pie, encontramos paraísos, ecosistemas totalmente increíbles, rebosantes de vida, de color y de movimiento. Incluso en lugares que parecen absolutamente adversos a cualquier especie. 

Paraísos naturales 

Un ejemplo de esto es Tsingy de Bemaraha, en el interior de Madagascar. Esta reserva natural, protegida por la UNESCO, está formada por un bosque de agujas de piedra caliza afiladas por la erosión. Los habitantes de la zona no se aventuran demasiado en ella tanto por su naturaleza impracticable como por la superstición malgache que asocia estas áreas con espíritus malignos, algo que no les invita precisamente a explorar. 

La riqueza natural de este lugar es enorme. Tsingy de Bemaraha presenta un elevado grado de especies únicas o endemismos, debido a su particular fisionomía. De hecho, se ha llegado a calcular que los endemismos representan un 86,7% de su fauna, encontrando 11 especies de lémures y más de 100 especies de aves, entre otras muchas. 

Obviamente, Tsingy de Bemaraha no está solo en esta categoría de paraísos de vida. Los tepuis también se encuentran en ella. Estos son formaciones geológicas de gran altitud (entre 1000 y 3000 metros) localizados en el norte de Sudamérica. Se caracterizan por estar completamente aislados y presentar en su cumbre ecosistemas bastante ricos. 

Los tepuis, debido a su inaccesibilidad, también se han mantenido inalterados, con lo que han podido mantener una biodiversidad única y con elevado grado de endemismos. Lo curioso es que aunque todos están separados unos de otros comparten ecosistema con especies emparentadas, sobre todo de plantas (por ejemplo hay 20 especies endémicas de bambú, todas del mismo género).

Lamentablemente, paraísos como los tepuis y Tsingy de Bemaraha son la excepción. Quedan muy pocos sitios que se mantengan inalterados y presenten este grado de variedad en especies de fauna y flora.

Tsingy de Bemaraha, con sus afiladas rocas.
Tsingy de Bemaraha, con sus afiladas rocas. Fuente: Rafael Medina

Paraísos bélicos

Pero aún más raros son los paraísos de biodiversidad creados por el hombre. Y no precisamente me refiero a los espacios que hemos protegido para salvaguardarla sino a las zonas donde se ha restringido el acceso a las personas por motivos bélicos: zonas desmilitarizadas.

En la historia de la humanidad, podemos encontrar dos: el Telón de Acero y la ZDM. El primero era la barrera que separaba el bloque capitalista del bloque comunista durante la Guerra Fría, cruzando Europa de norte a sur; mientras que el segundo es la separación entre Corea del Norte y Corea del Sur, cortando por la mitad la península de Corea.

En el caso del Telón de Acero, mientras existió dos jóvenes naturalistas alemanes (uno occidental y otro oriental) se dieron cuenta de la importancia que tenía esa zona para la biodiversidad, sobre todo para las aves. Vieron que muchos pájaros solo criaban en esa franja de tierra de tan solo la longitud de un campo de fútbol (aunque cruzaba toda Europa). Además, algunos solo se alimentaban en el lado comunista y otros en el lado capitalista.

Sifaka de Decken (Propithecus deckenii), uno de los lémures habituales del tsingy.
Sifaka de Decken (Propithecus deckenii), uno de los lémures habituales del tsingy. Fuente: Rafael Medina

Cuando descubrieron los trabajos del otro, empezaron a mantener correspondencia por carta, informándose sobre lo que habían visto en cada lado. Ninguno de los dos podía explorar la zona por sí mismos, ya que estaba minada y tan solo se pudieron ver en contadas ocasiones mientras existía el Telón de Acero.

Pero ¿qué pasó con esta zona una vez cayó el telón? Los dos naturalistas, ya no tan jóvenes, trabajaron muy duro para mantener la biodiversidad, antes de que las tierras se deforestaran y se convirtieran en cultivos y carreteras. Se propusieron convertirlo en un corredor biológico que cruzara Alemania (posteriormente se amplió a toda Europa y actualmente corresponde al llamado Cinturón Verde Europeo). Este cinturón ha conseguido la reintroducción de carnívoros a la zona como linces y lobos, de donde se habían extinguido tiempo atrás.

Respecto a la ZDM, es una zona altamente armada y minada que sigue existiendo. De hecho, no es raro encontrar jabalíes con alguna pata amputada por haber pisado una mina. Aun así es un espacio con una alta biodiversidad, de 4 kilómetros de ancho y 250 kilómetros de largo. Es el hogar de dos de las grullas más amenazadas del mundo y se pueden llegar a ver ejemplares del leopardo de Amur, uno de los felinos con mayor riesgo de extinción.

Los estudios científicos que se llevan a cabo son liderados por el Foro ZDM. Este Foro pretende generar proyectos comunes entre norcoreanos y surcoreanos para proteger esta franja que representa un paraíso para la biodiversidad. De hecho, esperan conseguir que llegue a haber una población del tigre de Amur, también severamente amenazado.

Además, el Foro ZDM quiere cambiar la visión que tiene esta franja para los habitantes de ambos países. Quiere conseguir que deje de ser una imagen de miedo y amenaza para convertirse en un tesoro natural que aporte paz y bienestar.

El ejemplo de la conversión del Telón de Acero en el Cinturón Verde Europeo puede ser un buen empuje para el Foro ZDM, que lo motive a seguir trabajando en esta línea. Desgraciadamente, mientras el conflicto en la península de Corea se mantenga la ZDM seguirá siendo un paraíso bastante peligroso. 

Pared del tepui Roraima, en Venezuela, de más de 2000 metros de altura.
Pared del tepui Roraima, en Venezuela, de más de 2000 metros de altura. Fuente: Nicholas Laughlin

 

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