#EfeméridesPrincipia

25 Julio

Rosalind Franklin, la heroína de la biología estructural

Por Bernardo Herradón

El 25 de julio de 1920 nacía Rosalind Elsie Franklin (1920-1958), la “olvidada” heroína de la determinación estructural del ácido desoxirribonucléico (ADN), la molécula portadora del secreto de la vida

Elucidar la estructura del ADN y su implicación en la transmisión de la información genética fue uno de los hitos científicos del siglo XX, que revolucionó la biomedicina. Durante muchas décadas, este hecho científico ha estado ligado a los nombres de James Watson (nacido en 1928) y Francis Crick (1916-2004)), que fueron galardonados con el Premio Nobel de Fisiología/Medicina (1962). Sin embargo, estos avances se facilitaron con las cuidadosa investigaciones de Rosalind Franklin; lo que sólo ha sido reconocido en los últimos años.

Rosalind nació en Londres en el seno de una familia numerosa (5 hijos) acomodada. Desde muy joven quiso ser científica, y su madre y su tía la alentaron a perseguir este sueño. Tras graduarse en el colegio femenino St. Paul (Londres, 1938), estudió francés en París y a su vuelta se matriculó en el Newnham College de la Universidad de Cambridge, estudiando química y, animada por Adrienne Weill (física francesa exiliada en el Reino Unido, nacida en 1903) realizó el doctorado (1945). Tras II Guerra Mundial, Weill regresó a Francia y encontró un trabajo como postdoctoral para Rosalind en el Laboratoire Central des Services Chimique de l'Etat (Paris), donde continuó su investigación en química física y cristalografía.

Debido a su experiencia en el entonces emergente campo de la cristalografía de rayos X de biomoléculas, Franklin fue contratada para trabajar en el laboratorio de John T. Randall (1905-1984) en el King’s College (Londres, 1951). En ese grupo ya estaba contratado Maurice Wilkins (1916-2004) como cristalógrafo y aunque los dos científicos debían trabajar en colaboración, esto no fue así, sino que siempre hubo recelos entre ambos. Wilkins, siendo un poco mayor que Franklin y más veterano en el King’s College, pensó (y, además, así actuó) que era el jefe de Franklin; aunque oficialmente nunca lo fue.

A comienzos de la década de 1950s, los cristalógrafos empezaban a interesarse por la estructura de biomacromoléculas. Los dos centros del Reino Unido más implicados en estos estudios eran el laboratorio Cavendish de la Universidad de Cambridge, con la dirección de W. Lawrence Bragg (1890-1971, Premio Nobel de Física en 1915) y el King’s College, dirigido por el mencionado Randall. Los cristalógrafos de Cambridge estaban interesados en la estructura de proteínas, en proyectos liderados por Max Perutz (1914-2002) y John Kendrew (1917-1997), que compartieron el Premio Nobel de Química en 1962; y que contaban entre sus colaboradores con Francis Crick y James Watson.

Por otro lado, el laboratorio del King’s College estaba implicado en la estructura del ADN, que era el objetivo principal de las investigaciones de Franklin y Wilkins, que debían colaborar.

Se suponía que las investigaciones de las dos instituciones no deberían interferir; sin embargo, parece ser que la investigación cristalográfica de proteínas le resultaba aburrida a Watson y decidió “inmiscuirse” en la estructura del ADN y un paso decisivo para embarcarse en este proyecto fue hacerse amigo de Wilkins.

Rosalind Franklin era una hábil experimentadora. En colaboración con su discípulo Raymond Gossling (1926-2015), fue capaz de conseguir monocristales de una muestra de ácido desoxirribonucléico y obtener una buena pauta de difracción  que mostraba que el ADN tiene una estructura ordenada con alta simetría, que correspondía a una hélice y que los grupos fosfato estaban en el exterior de la estructura.

La amistad de Watson y Wilkins tuvo varias consecuencias. La primera fue que Wilkins transmitió su odio por “Rosy” (como él llamaba a Franklin despectivamente) a Watson, aunque éste apenas la conocía (aunque fue bastante osado escribiendo sobre ella en su libro The double helix). La segunda tuvo una repercusión científica grande, pues Wilkins robó a Franklin cuadernos de laboratorio y fotografías de difracción de rayos X de ADN y se los pasó a Watson. A partir de estos buenos datos experimentales, Watson y Crick empezaron a elaborar su modelo de estructura de ADN y su implicación en la transmisión de la información genética (lo que tuvo bastante mérito). Luego ya es historia de la ciencia el hecho de que Watson, Crick y Wilkins compartieran el Premio Nobel de Medicina de 1962 (aunque muchos nos preguntamos la razón por la que Wilkins fue galardonado ¿por ladrón?).

Franklin se quedó fuera del galardón, pues por desgracia ya había fallecido como consecuencia de un cáncer de ovarios el 16 de abril de 1958.

Una de las reglas del Premio Nobel es que sólo puede ser compartido por un máximo de tres personas vivas. Si Rosalind hubiese vivido, ¿cual habría sido el descarte de esa edición del Premio Nobel?

Se pueden hacer apuestas, pero esto sería ciencia ficción.