Comunicando, comunicando

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«Es deber del autor hacerse entender por quien desea entenderle: es su trabajo. Escribir es un servicio público, uno no puede decepcionar al lector voluntarioso». 

Primo Levi (escritor 1919-1987) 

TEXTO POR ANA RIBERA (MOLINOS)
ILUSTRADO POR IGNACIO O´MULLONY
ARTÍCULOS
COMUNICACIÓN
24 de Agosto de 2015

Donde «escribir» y «lector» pueden sustituirse por «dar una charla» y «espectador», respectivamente. 

Se habla mucho de comunicación científica y de cómo transmitir los conocimientos a la población en general, en lo que se conoce como divulgación de la ciencia. Se recurre con frecuencia al recurso de «hay que explicar las cosas como si estuvieras hablando a una audiencia de 4º de la ESO» (o del curso que sea).

No estoy de acuerdo.

Si tú das una charla para un grupo de niños y/o adolescentes, esos niños están ahí porque seguramente alguien les ha obligado a ir. Por supuesto, es tu obligación como divulgador (del tipo que sea) conseguir engancharles, picar su curiosidad y transmitirles algún tipo de conocimiento. Pero ellos están allí obligados, con la cabeza repleta de pájaros si son niños y de hormonas si son adolescentes. Así que pueden hacerte caso o no. 

Del mismo modo, cuando escribas un blog o des una charla en un espacio público, creo que la aproximación correcta es explicar las cosas como si estuvieras hablando con tus padres. ¿Cuántos de nosotros hemos intentado explicarles a nuestros progenitores a qué nos dedicamos y hemos visto su cara pasar del interés al aburrimiento con sonrisa forzada para descubrir más tarde que no se han enterado de nada? Muchos, y no solo los científicos. 

Imagen de ambos tweets

Si las personas que más interés tienen en lo que haces no consiguen entenderte ¿a qué aspiras?

Creo que hay que tener cuatro cosas claras a la hora de divulgar y hacerlo eficazmente. Son tan obvias que casi da vergüenza escribirlas pero aquí están:

- Tu lector/espectador está ahí porque quiere estar. Como dice Levi «es un lector voluntarioso» y no puedes decepcionarle. Da igual que seas una eminencia en tu especialidad, si aburres, eres incomprensible o simplemente soporífero estás decepcionando y no cumples tu parte del trato. 

- Tu lector/espectador no es tonto, no lo trates como tal. Puede no ser especialista en tu trabajo, puede no saber una palabra sobre lo que tú estás explicando pero quiere aprender, siente curiosidad e interés. No lo menosprecies ni en el tono de tu mensaje, ni con tu lenguaje, ni por supuesto pensando que «yo cuento aquí mi rollo y el que quiera que lo lea/escuche».

- Piensa en ti como lector/espectador. ¿No te distraes nunca cuando vas a una charla o lees un blog? ¿No te aburres? ¿No empiezas a pensar en otra cosa? ¿Qué o quién consigue embelesarte con sus palabras y conseguir toda tu atención? 

- Pon entusiasmo. ¿Te gusta lo que cuentas? ¿Por qué lo encuentras interesante? ¿Qué tiene de bonito/horrible? ¿Por qué es horrible en algunas ocasiones y apasionante en otras?

Ahora vuelve a pensar en tus padres. ¿Serían tus padres capaces de seguir tu charla o leer tu post? Y yendo más lejos aún, ¿te los imaginas contándoles a sus amigos «a lo que se dedica su hijo»?

Si la respuesta es: se me ponen los pelos de punta pensando en qué contarían mis padres de mi trabajo, es que no lo has contado bien. 

Vuelve a empezar. 

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