Neymar y las paperas

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Neymar Jr., el jugador brasileño del F.C. Barcelona se ha perdido los últimos cuatro encuentros de su equipo por culpa de unas paperas, una enfermedad presumiblemente controlada por la vacuna triple vírica y que principalmente se da en niños.

TEXTO POR QUIQUE ROYUELA
ILUSTRADO POR CRISTINA ESCANDÓN
ARTÍCULOS
FÚTBOL | VACUNAS | VIRUS
25 de Agosto de 2015

N. del A.: en este artículo se va a intentar utilizar el máximo posible de tópicos futbolísticos.

 A principios de este mes de agosto, al jugador del F.C. Barcelona, Neymar Jr. se le diagnosticó de parotiditis o paperas, que es lo mismo. El cuerpo médico del club catalán anunció que el «astro» brasileño estaría quince días de baja, con lo que se perdería el partido de la final de la Supercopa de Europa frente al Sevilla F.C., así como los dos partidos de la Supercopa de España frente al Athletic de Bilbao. Además, debido a su convalecencia también ha causado baja en el primer partido de liga. 

«¡Se perderá las Supercopas!», titulaba la prensa deportiva catalana, mostrando así la importancia de la baja del «crack» brasileiro ante el compromiso supercopero de su club. A un madridista como a mí, la verdad es que poco me importa la baja de Neymar pero el asunto me recordó otra cosa mucho más importante: el de la de la vigilancia de aquellos virus que no producen (a priori) enfermedades crónicas o letales.

Tengo la sensación, cada vez más fundamentada, de que en la sociedad actual y en la prensa sobre todo, aquellos virus que no sean el Ébola no interesan, al menos hasta que uno de estos deja «fuera de juego» a una estrella del fútbol mundial. Es en estos casos cuando muchos se preguntan ¿qué son las paperas?, ¿no es una enfermedad infantil? y ¿no existía una vacuna?

Y al principio Dios creó la parotiditis…

Bueno, no llegó a tanto la cosa pero es cierto que esta es una enfermedad de sobra conocida. La parotiditis o paperas es una enfermedad infecciosa causada por un virus que tiene el original nombre de «virus de las paperas» cuya abreviatura es MuV (acrónimo procedente del inglés Mumps Virus) y que principalmente cursa durante la infancia.

Esta enfermedad presenta un síntoma muy claro que es el que todos conocemos: la inflamación de las glándulas parotídeas produciendo ese «efecto papada» al más puro estilo Hitchcock.  Estas glándulas sirven para segregar saliva y están localizadas detrás y por debajo de las mandíbulas por eso la zona que se inflama es la de la garganta, aunque esta inflamación puede ser unilateral y afectar únicamente a uno de los lados de la cara. Así que,  aparte de los dolores típicos de tener tan hinchado el gaznate como el brazo de Florinda Chico, lo normal es que pase con unas leves molestias.  De hecho, en algunas ocasiones hay quien pasa la enfermedad sin darse cuenta (de forma asintomática). Por el contrario, no siempre es así. Existen casos con síntomas tales como la inflamación de las mamas (mastitis) o de los testículos (orquitis), lo cual ya deja de tener su gracia ¿verdad?

Lamentablemente, no son estos los síntomas más graves que se han descrito. Se han producido casos en niños, principalmente sin vacunar (ojo a este dato, que la vacunación es fundamental) en los que el virus consigue acceder al cerebro, traspasando así lo que se denomina como barrera hematoencefálica,  provocando meningitis, meningoencefalitis o encefalitis. No sé si llegados a este punto hay que advertir de la gravedad de la situación de que a tu hijo se le inflame el cerebro por no estar vacunado.

Lamentablemente, se han producido casos en niños donde la parotiditis ha provocando meningitis o encefalitis. No sé si llegados a este punto hay que advertir de la gravedad de la situación de que a tu hijo se le inflame el cerebro por no estar vacunado

Neymar y los niños (y las vacunas)

Tranquilos, no es en plan «Michael Jackson».  Lo que quiero aclarar aquí es la importancia de tener un calendario vacunal único y que pese a que las paperas es una enfermedad típicamente infantil no es raro ver adultos pasando por taquilla. Y es que cuando se tienen hijos en edad de sufrirlas es posible que puedas contagiarte.

En el comunicado que emitía el F.C. Barcelona para mencionar la baja del citado futbolista hacían referencia a que «…sufre paperas pese a que se le vacunó». Lo cual es cierto que pese a estar vacunado puedes contagiarte. Curioso, ¿no? Pues a ver si sirve para que dejen de recortar en investigación.

¿De dónde se pudo contagiar Neymar? El origen del contagio no es mencionado por ninguna parte aunque por el periodo de incubación de la enfermedad (15-20 días) y el objetivo principal del virus (los niños) apuesto la mitad de mi sueldo actual a que se contagió durante las vacaciones en Brasil que compartió con su hijo.

La vacuna contra las paperas es conocida como triple vírica y se administra para prevenir la infección contra el sarampión, la rubéola y la parotiditis de forma simultánea. Este es un típico caso donde convendría analizar la necesidad de tener un único calendario de vacunación. Para que nos hagamos una idea, en España la vacuna contra el virus de la parotiditis se administra a una edad diferente y con número de dosis distintas según cada comunidad autónoma. En la Comunidad de Madrid, la primera dosis se suele administrar entre los doce y quince meses de vida (aunque debido al aumento de brotes desde el año 2007 hay quien se plantea inmunizar antes) y la segunda dosis –de refuerzo- sobre los tres años. También se plantea la necesidad de tres dosis en determinadas circunstancias. Sin embargo, esto no es así en todo el territorio nacional y las edades de vacunación y número de dosis son distintas, por lo que en determinadas ocasiones (como las vacaciones, por ejemplo) es posible que convivan niños de la misma edad vacunados y sin vacunar. De esta manera además de contagiarse, también se podrían convertir en un foco de transmisión.

Por otro lado, existe el problema de que hay varios tipos de vacuna contra las paperas en función del tipo de virus usado para inmunizar. Se ha demostrado que aquellas personas que fueron inmunizadas con una determinada cepa (la cepa Rubini, en los años 80 y 90) presentan un menor nivel de protección frente a aquellos vacunados con la cepa Jeryl Lynn. Por tanto, sería posible que Neymar estuviese dentro de esta bolsa de individuos vacunados con una cepa menos inmunógena y presente un menor nivel de protección frente a las paperas. De esta manera, al entrar en contacto con el virus la protección frente al mismo sería menor.

Otra opción para que el jugador de fútbol presentase menor protección podría deberse a que hay quien olvida ponerse la segunda dosis de la vacuna, que es fundamental para potenciar el efecto de la misma.

Además, se sabe que el nivel de protección de la vacuna frente a las paperas no es tan alto como lo es para el sarampión o la rubeola (que supera el 95%), por lo que también podría suceder que a pesar de estar vacunado con la cepa del virus que otorga una mayor protección, estuviese en ese porcentaje sin cobertura vacunal.

Respecto a eso último, ensayos preliminares de un estudio del que les escribe (que nunca verá la luz porque el director del CIBERESP de aquella época decidió que era mejor destinar los fondos –con los consiguientes despidos del personal, es decir, yo mismo- al análisis de los beneficios del consumo de aceite de oliva en lugar de las enfermedades infecciosas producidas por virus) sugerían que la vacuna con la cepa Jeryl Lynn, más inmunogénica, podría actuar con distintos niveles de protección en función del tipo del virus de la parotiditis (en la actualidad hay doce tipos distintos) con el que te infectes. De esto podemos extraer que todavía queda mucho por estudiar para mejorar la protección de las vacunas y que es necesario hacerlo, pese a ciertas políticas de recorte (que son todas, desde que tengo uso de razón).

¡Me pierdo las Supercopas!

Como he comentado anteriormente, la parotiditis es una enfermedad infecciosa y se puede contagiar a otras personas, principalmente  a través de la saliva (por tanto, cuando toses en las microgotas que salen repelidas), que es donde el virus se libera durante más tiempo y mayor concentración, por lo que conviene quedarse en casa y tener el menor contacto posible con el resto de seres humanos. Imaginad que en el entrenamiento o comida posterior Neymar le hubiese contagiado las paperas a Messi, Suarez, Alves y Piqué, entre otros (vale, dejad de salivar), sería catastrófico para el Barcelona en los próximos encuentros.

Continuemos. Aparte de las molestias propias de la inflamación (dolor, cansancio, etc.) y de los casos graves que se dan (en 1 de cada 5.000 casos ¿os parece poco?) parece que las consecuencias de esta enfermedad son mínimas si tuviésemos que guiarnos por las menciones que se hacen en los medios de comunicación. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. Las enfermedades infecciosas, y esta entre ellas, producen enormes pérdidas económicas por baja laboral y requerimiento de consultas médicas. Pero también se producen otro tipo de pérdidas, como ya hemos visto.

Las enfermedades infecciosas, y esta entre ellas, producen enormes pérdidas económicas por baja laboral y requerimiento de consultas médicas

Seguramente muchos penséis que el fútbol son «once contra once» pero de eso nada. Quienes sean esos once importa mucho. Y es que en el caso de Neymar, en dos de los encuentros que se ha perdido (la Supercopa de España) su ausencia fue notable… o si no que se lo pregunten a los aficionados del Barcelona. En los otros dos partidos, el F.C. Barcelona ganó por la mínima.

Así que, como hemos visto, las paperas también tienen su repercusión social (y por ende, económica). Seguro que los jefes de Neymar, club y afición, hubiesen preferido contar con el jugador para estas finales, que para eso le pagan. Sobre todo en aquella final a dos partidos frente al Athletic de Bilbao donde, quién sabe, si de haber jugado Neymar el resultado hubiese sido diferente y ahora el Barcelona tendría otro trofeo más en sus vitrinas del que poder presumir. Si trasladamos esto a cualquier empresa, podemos hacernos una idea de los costes que supone sufrir paperas.

Seguramente en las cabezas de los barcelonistas resonará aquello de «no hay rival pequeño» y ¡que equivocados están! ¡Los hay y muy pequeños! Aquellos tan pequeños  que ayudaron a disfrutar a los aficionados del Athletic  de un trofeo treinta y un  años después, gracias en gran medida a Aduriz y, quizás, a un pequeño virus perteneciente a la familia de los Paramixovirus: el virus de la parotiditis, que alejó del terreno de juego a Neymar cuando más lo necesitaba su equipo.

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