Ellas fueron las primeras

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Es 8 de marzo de 2016 y, aunque parezca mentira, siguen existiendo grandes diferencias entre hombres y mujeres en su presencia en el mundo científico. La búsqueda de la igualdad en este campo es un camino que empezó hace muchos años. Hoy vamos a recordar a algunas de aquellas mujeres que siglos atrás se enfrentaron a la sociedad establecida y fueron derribando barreras. Son las pioneras en la lucha de las mujeres en la ciencia.

TEXTO POR PATRICIA RODRÍGUEZ
ILUSTRADO POR ALBA DELIZ , ENERI MATEOS , MARINA MANDARINA , PAOLA VECCHI , ÁNGELA ALCALÁ ALCALDE
MUJERES DE CIENCIA
8 de Marzo de 2016

El 8 de marzo de 1857 un grupo de obreras textiles tomó la decisión de salir a las calles de Nueva York a protestar por las míseras condiciones en las que trabajaban. Este fue el inicio de otros muchos movimientos que surgieron a raíz de este hecho y actualmente, en esta fecha, celebramos el Día Internacional de la Mujer.  Es un día para reivindicar el papel de las mujeres corrientes como artífices de la historia y su participación en todos los ámbitos de la sociedad en igualdad con los hombres. Pero también es un buen momento para reflexionar acerca de los avances logrados y celebrar la valentía y la determinación de aquellas mujeres que han jugado un papel clave en sus países y comunidades.

En el ámbito científico, la Fundación L’Oreal Unesco, a través de su programa Women in Science, trabaja para reconocer y apoyar a las mujeres investigadoras y animar a las más jóvenes a adentrarse en la carrera científica. El año pasado elaboraron un estudio en cuatro países europeos, incluido España, que ponía de manifiesto que «el 67% de los encuestados consideraba que las mujeres no tienen las capacidades requeridas para acceder a los puestos científicos de alto nivel». La respuesta no se hizo esperar y se puso en marcha la campaña «Cambia las cifras».

Video manifiesto cambia las cifras

La realidad es que las mujeres solo constituyen un 28% de los investigadores existentes en el mundo. Teniendo en cuenta que en los países desarrollados el porcentaje de hombres y mujeres en la educación superior es igualitario, resulta curioso cómo a medida que se avanza en la investigación, a nivel profesional, la presencia de las mujeres va disminuyendo. A nivel universitario la proporción es de 60:40, al inicio de la carrera científica de 70:30 y en las más altas responsabilidades llega al 90:10. ¿Sabíais que solo un 3% de los Premios Nobel han sido concedidos a mujeres?

El 67% de los encuestados consideraba que las mujeres no tienen las capacidades requeridas para acceder a los puestos científicos de alto nivel

Mientras seguimos tratando de cambiar estos números, debemos ser conscientes de lo mucho que hicieron algunas mujeres hace unos cuantos siglos para que nosotras podamos acceder sin ningún problema a la carrera científica. Hoy os proponemos cinco nombres, cinco mujeres que fueron las primeras. No están todas las que son, pero sí son todas las que están. Que este reconocimiento se haga extensivo a todas aquellas que pelearon para conseguir hacerse un hueco en el mundo de la ciencia y la educación a pesar de las dificultades.

¿Sabíais que solo un 3% de los Premios Nobel han sido concedidos a mujeres?

Elena Lucrezia Cornaro-Piscopia (1646-1684)

Ella tiene el honor de ser la primera mujer en doctorarse en Europa y no es de extrañar. Esta veneciana fue una niña prodigio que a los siete años ya hablaba griego, latín, castellano, francés, hebreo, árabe y caldeo. Tuvo suerte porque contó con el apoyo de su padre, que la convenció para que se matriculara en la Universidad de Padua. La historia de su doctorado es digna de contar.

Elena aspiraba a tener un doctorado en teología pero las autoridades eclesiásticas no podían permitirlo porque eso le daría automáticamente el derecho a predicar. A pesar de que ella renunció por escrito a tal derecho, la oposición del clero era firme. Sin embargo, le ofrecieron la posibilidad de doctorarse en filosofía. En este caso todo fue distinto. Su disertación se iba a celebrar en el salón de actos de la universidad pero debido a la gran afluencia de gente que se congregó para escucharla tuvieron que trasladarse a la catedral de la ciudad. Durante una hora y en latín clásico, Elena explicó pasajes de Aristóteles que presentaban gran dificultad. La exposición sorprendió y maravilló a sus examinadores, con lo que la obtención del título de doctorado en filosofía en 1678 fue pan comido para ella.  

Elena Lucrezia Cornaro-Piscopia
Elena Lucrezia Cornaro-Piscopia por Eneri Mateos (@enerimateos)

 

Laura Maria Caterina Bassi (1711-1778)

Siguiendo los pasos de Elena Cornaro, fue la segunda mujer en doctorarse en Europa y la primera en dar clases en una universidad de manera oficial. Benedicto XIV fue su gran mecenas y estaba fascinado con las habilidades dialécticas de Laura. A pesar de conseguir una cátedra de filosofía en la Universidad de Bolonia, se consideraba indecoroso que una mujer diera clase en un aula llena de hombres, por lo que el Senado de Bolonia solo le permitía ejercer como profesora bajo su mandato o dar conferencias en eventos solemnes, donde las mujeres eran invitadas.

La fama y el reconocimiento le llegaron de la mano de la física. Dado que no podría ejercer como docente, montó su propio laboratorio experimental en casa para estudiar fenómenos eléctricos. Este laboratorio se convirtió en lugar de reunión para la comunidad científica europea. Su habilidad para explicar la física experimental era portentosa y Laura Bassi se convirtió en un personaje muy importante en la difusión de la física newtoniana y los principios de Franklin en toda Italia.

Laura Maria Caterina Bassi
Laura Maria Caterina Bassi por Paola Vecchi (@paolavki)

 

Maria Sybilla Merian (1647-1717)

No es la primera vez que hablamos de Maria Merian, la primera entomóloga reconocida de la historia. En mi opinión, la gran contribución a la ciencia de Maria Merian fue la de establecer las bases de la entomología gracias a sus excepcionales dotes de observación y a la recopilación de su trabajo mediante la ilustración.

A lo largo de su vida fue capaz de describir los ciclos de vida de 186 especies de insectos a través de una investigación empírica exhaustiva. Además, publicaba sus trabajos en alemán, no en latín, como era habitual en la comunidad científica de la época, lo que permitió una mayor difusión de su obra entre la sociedad.

Maria Sybilla Merian
Maria Sybilla Merian por Alba Deliz (@AlbaDeliz)

 

Caroline Herschel (1750-1848)

Es una de las astrónomas más conocidas de la Europa moderna y la primera en recibir un completo reconocimiento por ello. Tanto es así que fue una de las primeras mujeres en conseguir un salario por su trabajo científico y la primera en hacerlo en Inglaterra. Fue su hermano William el que le brindó la oportunidad de trabajar en el observatorio de la corte de Windsor como su ayudante. Ambos construían sus propios telescopios con los que observaban el firmamento. Después realizaban cálculos y catalogaban los cuerpos celestes. Los hermanos Herschel estudiaron por primera vez estrellas y astros fuera del Sistema Solar gracias a sus telescopios gigantes, fundando así la astronomía sideral.

Caroline Herschel descubrió varios cometas y describió la posición de más de 2500 nebulosas, además de ayudar a su hermano William en el descubrimiento del planeta Urano. Su trabajo en la descripción del cielo nocturno es un legado que perdura hasta nuestros días.

Caroline Herschel
Caroline Herschel por Marina Mandarina (@Marina_adc)

 

Maria Elena Maseras (1853-1905)

Aunque en España la mujer no pudo acceder a la enseñanza superior en igualdad de condiciones hasta el 8 de marzo de 1910, la primera mujer que se matriculó en una universidad española fue Maria Elena Maseras. Lo hizo en 1872 en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona gracias a un permiso especial del rey Amadeo de Saboya. No fue ella la primera en asistir como alumna, porque cuenta la tradición que, antes que ella, Concepción Arenal se disfrazó de hombre para poder estudiar Derecho en la Universidad Central de Madrid.

En 1878, cuando Maria Elena solicitó el título a las autoridades educativas, empezaron los problemas. Primero le negaban el derecho al título por el hecho de ser mujer. Después se lo concedieron pero sin permitirle ejercer su profesión. La administración decidió prohibir en ese momento la matrícula de las mujeres en la educación superior para evitar esta situación, pero las mujeres perseveraron y finalmente en 1888 tuvieron que permitir a las jóvenes el acceso a todos los niveles educativos, aunque en enseñanza no oficial. Esta circunstancia se prolongó hasta 1910, fecha en que la mujer española pudo por fin matricularse libremente en la universidad y en enseñanza oficial.

Maria Elena Maseras
Maria Elena Maseras por Ángela Alcalá (@Angylalailustra)

 

La historia de Maria Elena Maseras va unida a las de Dolores Alleu y Martina Castells, las primeras doctoras españolas, que también se licenciaron en Medicina. Podéis disfrutar de la historia completa en el documental Pioneras: la mujer en la universidad.

Las mujeres españolas tenemos hoy doble motivo de celebración.  

Fuentes

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