#EfeméridesPrincipia

29 Agosto

First Lightning: la Unión Soviética pone a prueba su primera bomba atómica

Por Quique Royuela

El 29 de agosto de 1949 la Unión Soviética, a través del proyecto conocido como First Lightning, RDS-1 o Joe 1, pone a prueba su primera bomba atómica en Semipalatinsk (Kazajstán), otra demostración más de la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión Soviética. 

Durante la Segunda Guerra Mundial, Stalin —a instancia del físico Gueorgui Fliórov— ordena la creación de un programa secreto de investigación y desarrollo para construir una bomba atómica. Al frente del proyecto, el físico nuclear Igor Kurchatov, quién en 1939 había construido el primer ciclotrón soviético. La elección de Kurchatov al frente de este proyecto no fue caprichosa, sino gracias a que consiguió hacerse con una copia de un informe secreto británico en el que se afirmaba la viabilidad de la fabricación de armas atómicas.

Kurchatov, siempre bajo la supervisión de Lavrenti Beria —jefe de la policía y del servicio secreto soviético— aceleró la investigación para el desarrollo de la bomba atómica soviética tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki, que fue posible al terminar la guerra y poder centrar sus esfuerzos y recursos en todo aquello que no implicaba luchar contra los nazis.

El proceso culminó el 29 de agosto de 1949 con la primera prueba realizada en Semipalatinsk, la principal instalación de pruebas nucleares de la Unión Soviética (que fue desmantelada en el año 2000): el First Lightning, un ensayo —con nombre en código RDS-1 y también conocido como Joe 1— que convirtió a la Unión Soviética en el segundo país, tras Estados Unidos, en detonar una bomba atómica.

The mushroom cloud from the "First Lightning" test (1949)
Imagen del test First Lightning de 1949 

Con el tremendo potencial científico de los soviéticos y americanos, quién sabe lo que se podría haber avanzado, y lo rápido, de haber abandonado los programas de construcción de armas nucleares y hubiesen dedicado su conocimiento a otros campos de la ciencia. En definitiva, una efeméride que no nos hubiese gustado nunca tener que escribir.