Un Mañana es posible

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Vemos un largometraje de ficción como El día de mañana (Ronald Emmerich, 2004) centrado en una catástrofe medioambiental de proporciones globales o un documental como Una verdad incómoda (Davis Guggenheim, 2006) que nos alerta de los efectos del fenómeno del calentamiento global. Lejos de inducirnos a reflexionar o asustarnos lo suficiente como para tomar cartas en el asunto, nos parecen entretenidos sin más, pero no llaman a la acción.

TEXTO POR ALFREDO MANTECA
ARTÍCULOS
CAMBIO CLIMÁTICO
10 de Septiembre de 2016

Que el calentamiento global es un hecho lo tiene ya asumido gran parte de la población. Hasta nuestro presidente en funciones, quien antaño coqueteaba con el negacionismo, ha abandonado las tesis de su primo y ha decidido tomar cartas en el asunto en la reciente Cumbre de clima de París. Desde Principia tenemos claro que hay que pasar a la acción, por ese motivo nos hacemos eco de la salida a la venta del excelente documental ganador de un César titulado Mañana (Cyril Dion y Mélanie Laurent, 2016).

El punto de partida del filme es el artículo publicado en Nature firmado por 20 investigadores liderados por Anthony D. Barnosky y Liz Hadly de la Universidad de Berkeley. Este cae en las manos de Dion, que por aquel entonces estaba trabajando en una ONG. Barnosky y Hadly son un matrimonio en la vida real y ambos trabajan juntos en la Universidad de Stanford, en el Departamento de Ciencias Medioambientales, y se han especializado en la ecología de los vertebrados bajo la influencia del calentamiento climático.

Dion durante una cena con la actriz Mélanie Laurent le explica que, posiblemente, su hijo, que está a punto de nacer, vería el fin de nuestro modo de vida tal y como lo entendemos a no ser que la humanidad decida actuar y afrontar el tema. El estudio revelaba que si no cambiamos nuestros hábitos asistiremos al hundimiento probable de los ecosistemas en el horizonte 2040-2100. Lo escalofriante del artículo para el espectador es que la comunidad científica lo ve como un hecho asumido, ha dejado de ser una hipótesis de trabajo o una idea vaga. Si no intervenimos como ciudadanos responsables nuestro modo de vida tiene una fecha de caducidad.

Entre los síntomas de esta crisis se encuentran la pérdida de biodiversidad, el incremento de temperatura, la superpoblación, el hambre, la limitación y el abuso de recursos, cambios en la disponibilidad de agua potable, etc. De ahí la necesidad de encontrar señales que nos ayuden a detectar estos cambios antes de que sean irremediables y que esos ecosistemas o especies desaparezcan para siempre de la faz de la tierra.

Así llegamos al siguiente escollo abordado por el documental: vivimos en una sociedad anestesiada, que no se inmuta ante este tipo de noticias por muy ciertas que sean. Esto es debido en parte a que lo percibimos como algo lejano o porque socialmente buscamos la comodidad, porque estamos hartos de malas noticias o, simplemente, porque desconocemos el modo de luchar por un mundo diferente.

Parafraseando a la cantante y autora de gran parte de los temas de la banda sonora del largometraje, Fredrika Stahl, es el momento de enfrentarse a la verdad. Esto llevó a que Laurent y Dion se arremangaran y pusieran manos a la obra. Así surge esta particular eco-global-road-movie. Los responsables del filme han estado viajando por todo el mundo buscando ejemplos positivos que inspiren al espectador al cambio de usos y costumbres que podamos implementar en nuestra vida cotidiana. Salidas viables y factibles. Pequeños cambios que suman y que muchos podríamos hacer, si quisiéramos. Ambos guionistas rehúyen de utopías y nos hablan desde el pragmatismo a la hora de abordar los cinco aspectos que influyen poderosamente en el cambio climático: la agricultura, la obtención de energía, el sistema económico, la educación y la democracia. A pesar de que están interconectados desde un afán pedagógico y para facilitar la comprensión de la lógica interna del relato han decidido estructurar el guion en estos cinco capítulos.

Los responsables del filme han estado viajando por todo el mundo buscando ejemplos positivos que inspiren al espectador al cambio de usos y costumbres que podamos implementar en nuestra vida cotidiana.

Dion y Laurent son transparentes. No tratan de vender nada al espectador en ningún momento. Nos van expresando las dudas que se plantearon y nos llevan a los lugares donde encontraron a las personas relevantes que les dieron las soluciones oportunas a los interrogantes planteados. Nos ofertan soluciones curiosas, viables y otras que requieren cierta dosis de compromiso y gallardía. La exposición de las ideas es muy fluida y se ve favorecida por una narrativa visual ágil sustentada en un certero montaje lineal que facilita en todo momento la compresión de los argumentos, otorgándole una coherencia brutal al demoledor discurso. A ello debemos la gran labor de búsqueda de expertos y personas realmente relevantes, cuyas ideas de verdad sean importantes. La fotografía cuidada y la excelente y pegadiza banda sonora firmada por Sthal crean momentos tan bellos como líricos, donde se realza la belleza tanto del paisaje natural y urbano. El interés humano y el valor pedagógico del largometraje es incuestionable para todo el que entienda la gravedad de la situación. Lejos de ofrecer fórmulas mágicas, inspira y da esperanza, a pesar de que pueda haber argumentos que sean rebatibles o posiciones demasiado inflexibles, sobre todo en el apartado de la agricultura industrial.

Volviendo a parafrasear a la cantautora, lo cierto es que como sociedad tenemos que pasar a la acción y preocuparnos de verdad por el entorno que van a heredar nuestros hijos. ¿Qué puedo hacer yo en mi entorno Mañana para que haya un futuro mejor? A buen seguro esta cinta le dará al lector alguna que otra idea.

La fotografía cuidada y la excelente y pegadiza banda sonora firmada por Sthal crean momentos tan bellos como líricos, donde se realza la belleza tanto del paisaje natural y urbano.

Este documental ya está a la venta en comercios y se puede ver a través de Digital HD o Filmin.

 

Referencias

Barnosky et al. 2012. Approaching a state shift in Earth’s biosphere. Nature 486: 52-58 DOI: 10.1038/nature11018

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