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19 Septiembre

Konstantín Tsiolkovski, hasta el infinito y más allá

Por Quique Royuela

«Earth is the cradle of humanity, but one cannot remain in the cradle forever». Konstantín E. Tsiolkovski (1857-1935).

El 19 de septiembre de 1935, fallece el científico ruso Konstantín Tsiolkovski, autor de la cita antes mencionada: «La Tierra es la cuna de la humanidad, pero uno no puede permanecer en la cuna para siempre». Con estas palabras Tsiolkovski resume su vida y trayectoria profesional: viajar al espacio. 

Konstantín Tsiolkovski - Principia
Konstantín Tsiolkovski

Este maestro, inventor, físico e ingeniero de aviación siempre soñó con volar. Y lo consiguió. Por ello es considerado uno de los padres de la cosmonáutica y uno de los principales baluartes en el desarrollo de los cohetes espaciales, junto al estadounidense Robert Goddard y al alemán Hermann Oberth.

Sello de Konstantín Tsiolkovski - Principia
Sello en homenaje a Konstantín Tsiolkovski

Desde niño mostró sus ansias por el conocimiento. Cuando tuvo que abandonar el colegio debido a una sordera causada por la escarlatina, decidió que aquello no le iba a impedir aprender todo lo que necesitaba, así que decidió continuar aprendiendo en su propia casa, de forma autodidacta. Solo tenía catorce años. 

El gran esfuerzo que tuvo que acometer y el tesón demostrado ante la necesidad de conocimiento obligó a su familia a enviarlo a la Universidad de Moscú, donde estudió ciencias y matemáticas, convirtiéndose en maestro de aritmética y geometría en la escuela de secundaria de Bórovsk (Kaluga, Rusia).

Además de su pasión por la ciencia, sentía una gran interés por la literatura —devoraba las historias perpetradas por Julio Verne— , de modo que no tardó en unir ambas pasiones para escribir historias de ciencia ficción en las que no dudaba en aportar sus conocimientos científicos para otorgar el rigor necesario a los textos, e incluso soluciones a determinados problemas, como el de controlar un cohete mientras este se movía entre los campos gravitacionales.

Compaginó sus escritos de ciencia ficción con el desarrollo de trabajos científicos en los que describía conceptos y aparatos como giroscopios, el principio de acción y reacción o el uso de combustible líquido para el lanzamiento de cohetes.

Proyecto de la primera nave espacial de Konstantin Tsiolkovsky. Incluye en este diseño un sistema de giroscopios, la ingravidez a la que se ven sometidos los astronautas y la bolsa de salida de aire al espacio. Créditos: Tsiolkovsky Museum of Cosmonautics - Principia
Proyecto de la primera nave espacial de Konstantin Tsiolkovsky. Incluye en este diseño un sistema de giroscopios, la ingravidez a la que se ven sometidos los astronautas y la bolsa de salida de aire al espacio. Créditos: Tsiolkovsky Museum of Cosmonautics

En sus trabajos científicos trató de distintos asuntos. Escribió sobre la teoría de los gases que aplicó a los globos aerostáticos metálicos. Sin embargo, sus cálculos, diseños y libros se perdieron en un incendio que arrasó su casa. A pesar de que sus primeras aproximaciones pudieron parecer una utopía fueron refrendados por la Sociedad de Técnicos de Rusia, otorgándole credibilidad.

También diseñó un monoplano, en 1894, que no pudo probarse hasta 1915. Además, Konstantin Tsiolkovsky fue quien construyó el primer túnel de viento de Rusia, en 1897.

Su capacidad de ver más allá, su perspicacia y su objetivo de explorar y dominar el espacio (tenía grandes ideas sobre la industrialización del espacio y la explotación de sus recursos) le llevaron a desarrollar y publicar, a principios del siglo XX, su investigación con dispositivos reactivos que supusieron la base de la teoría de los cohetes. Creó modelos teóricos del motor hidráulico y desarrolló la idea del cohete multietapa, que publicó en 1929 basándose en sus estudios de dinámica de propulsión.

Dibujo de la evolución de un cohete. Tsiolkovsky muestra su pensamiento sistemático y en el diseño no solo tiene en cuenta el sistema de propulsión, sino también cómo el sistema de propulsión iría junto con otros elementos del vehículo (Créditos: Museo del vuelo de Seattle (EE.UU) - Principia
Trabajo sobre la evolución de un cohete de Tsiolkovsky
Dibujo de la evolución de un cohete. Tsiolkovsky muestra su pensamiento sistemático y en el diseño no solo tiene en cuenta el sistema de propulsión, sino también cómo el sistema de propulsión iría junto con otros elementos del vehículo (Créditos: Museo del vuelo de Seattle (EE.UU) - Principia
Dibujo de la evolución de un cohete. Tsiolkovsky muestra su pensamiento sistemático y en el diseño no solo tiene en cuenta el sistema de propulsión, sino también cómo el sistema de propulsión iría junto con otros elementos del vehículo (Créditos: Museo del vuelo de Seattle (EE.UU))

Aunque los cohetes habían sido utilizados desde su invención en China en el siglo XII como armas que evolucionaron a partir de los fuegos artificiales, Tsiolkovsky aplicó las matemáticas a la física para estudiar y definir la forma en la que debían funcionar. Es lo que se conoce como dinámica de cohetes. En 1903 publica la ecuación de un cohete, conocida como la fórmula de Tsiolkovski, en la que establece la relación entre la velocidad y masa del cohete, del gas en la salida y su propulsor. Esta ecuación es la base de la mayoría de la ingeniería aeronáutica que se practica hoy en día.

Sobre este peculiar científico y su contribución puedes encontrar más información en el artículo La carrera espacial escrito por Antonio Pérez-Verde y publicado en el episodio 1 de la primera temporada de Principia Magazine.