Cinco científicas escocesas que te gustará descubrir

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Cuando paseas por las calles de la capital de Escocia te topas con estatuas conmemorativas de científicos como la del físico James Clerk Maxwell o la de James Young Simpson. Cuando vas a pagar unas pintas de Foster te encuentras con Darwin mirándote desde el billete de diez libras. Hasta cuando coges un bus de regreso a casa puedes montarte en vehículos de transporte público con los rostros de investigadores masculinos. Desgraciadamente, como en cualquier otro país no se encuentran tan fácilmente menciones u homenajes a mujeres científicas…

TEXTO POR SILVIA MIELGO GALLEGO
ILUSTRADO POR NÚRIA FRAGO
MUJERES DE CIENCIA
PIONERAS
9 de Febrero de 2017

No solo degustando platos tradicionales, probando las bebidas típicas (whisky, Ir Bru y cervezas, en el caso de Escocia) o visitando monumentos se conoce un país, sino también descubriendo a las personas que han contribuido al desarrollo de la sociedad. La mayoría de las veces la historia olvida las valiosas aportaciones de las féminas científicas y sus vidas, estudios o descubrimientos son absolutos desconocidos. En la semana que se celebra el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia me gustaría que os acercarais un poco más a esta maravillosa nación descubriendo a cinco investigadoras escocesas.

Isabella Gordon (1901-1988)

A esta bióloga marina, nacida en Keith en una familia con pocos recursos económicos, se le conocía como «la gran dama de la carcinología», por su enorme conocimiento sobre los crustáceos. Gracias a que obtuvo una beca pudo continuar con su educación universitaria. Después comenzó su carrera investigadora en el Imperial College de Londres, donde trabajó con equinodermos, un grupo de animales invertebrados marinos que incluye a las estrellas de mar, los erizos marinos o los lirios de mar.

Isabella Gordon

Isabella trabajó en Estados Unidos y después regresó a Reino Unido para unirse a la plantilla del prestigioso British Museum of Natural History (hoy en día conocido como Natural History Museum), institución en la que pasó la mayor parte de su carrera científica. De hecho, fue la primera mujer en ser nombrada para un puesto científico a tiempo completo en el museo. Allí realizó numerosas investigaciones sobre diversas especies de crustáceos y también fue activa en estudios internacionales.

Viajó bastante al extranjero y en Japón tuvo la exclusiva oportunidad de ser invitada de honor del propio emperador Hirohito, que era biólogo marino. Gordon escaló la mayoría de las montañas del país, tenía un gran sentido del humor, era aficionada a los limerick, una forma poética muy conocida en el mundo anglosajón y le gustaba tanto su trabajo que continuó publicando incluso estando ya jubilada. En 1961, le fue concedida una OBE (Oficial de la Orden del Imperio Británico).

Mary Somerville (1780-1872)

Esta matemática y astrónoma escocesa, de la que ya hablamos en Principia en La reina de las ciencias del siglo XIX, fue principalmente autodidacta y mientras vivió en Londres formó parte de los círculos intelectuales, teniendo relación con las figuras científicas y literarias más eminentes de la sociedad británica.

Mary Somerville

Somerville escribió tres trabajos científicos importantes y numerosos artículos y ensayos. Además, fue una excelente comunicadora científica, tradujo e interpretó las obras de Laplace y Newton, haciéndolas más conocidas, y también influyó en la promoción de la educación y la emancipación de las mujeres.

En 1835, fue una de las primeras mujeres en ser elegida socio de honor (no se les permitía ser socios oficiales) de la Royal Astronomical Society y la universidad de Somerville en Oxford lleva su nombre. A Mary Somerville se la conoce como la «reina de la ciencia del siglo XIX». 

Williamina Fleming (1857-1911)

Williamina Fleming emigró de la localidad escocesa de Dundee a Estados Unidos junto a su marido, que la abandonó al poco de establecerse y tener un hijo. Trabajó durante un tiempo de empleada del hogar del astrónomo y director del Harvard College Observatory, Edward Charles Pickering. El profesor le ofreció empleo como auxiliar en la institución científica de Harvard, posteriormente la contrataron como personal permanente de investigación y se convirtió en la encargada del grupo de mujeres conocido como las Computadoras de Harvard.

Williamina Fleming

Sin formación específica en astronomía, durante su carrera profesional consiguió descubrir novas, infinidad de estrellas y nebulosas, incluida la Nebulosa de la Cabeza de Caballo. Contribuyó en la confección del catálogo estelar Henry Draper y colaboró en el análisis fotográfico de espectros estelares.

Fleming recibió un considerable reconocimiento por su trabajo, por ejemplo, siendo la primera mujer nombrada miembro honorario de la Royal Astronomical Society de Londres. 

Maria Matilda Gordon (1864, 1939)

La escocesa Maria Matilda Gordon, también conocida como May Ogilvie Gordon, nació en Monymusk y se educó en Edimburgo y Londres. Empezó a estudiar música en la Royal Academy of Music de Londres y se convirtió en una prometedora pianista pero decidió dejarlo por los estudios de geología, botánica y zoología. Más tarde, terminó su doctorado de Geología en la Universidad de Londres, siendo la primera persona de su género en recibir este grado. Continuó sus estudios geológicos en la Universidad de Munich y también se convirtió en la primera mujer en obtener un doctorado de esa institución.

Maria Matilda Gordon

Esta geóloga y paleontóloga se especializó en el estudio de corales fósiles. Publicó más de treinta artículos sobre la geología y evolución tectónica de la región del sur del Tirol (Italia) y libros para aficionados, que fueron los primeros ejemplos de guías geológicas modernas para esa región.

Tuvo un gran reconocimiento profesional y, entre otros galardones, ganó la medalla Lyell de la Geological Society de Londres.

También es destacable que María Gordon militó activamente por los derechos de la mujer y los niños, alentando a las mujeres a involucrarse políticamente. Por este motivo, en 1935 fue honrada como DBE (dama comendadora de la Orden del Imperio Británico).

Elizabeth Blackwell (1700, 1758)

Esta botánica amateur, nacida en Aberdeen, se mudó con su marido a Londres donde él estableció una imprenta. La empresa fracasó y fue encarcelado por moroso.

Elizabeth Blackwell

Para apoyar a su familia y recaudar dinero para liberarlo, Elizabeth visitó el Chelsea Physic Garden y bosquejó especímenes de plantas que encontró allí. En total, creó una serie de unas quinientas ilustraciones de plantas, junto a las descripciones de sus propiedades medicinales, ayudada por su marido, que era médico, desde la cárcel.

Médicos y boticarios de la época la animaron a publicar su trabajo en un libro, sugerencia que acabó aceptando. Blackwell grabó las planchas de impresión de cobre para todas las láminas y coloreó a mano las ilustraciones impresas. ¡El libro se convirtió en un gran éxito! Gracias al dinero que sacó por la venta de A Curious Herbal logró salvar a su familia de la ruina.

Su obra maestra de hierbas fue muy elogiada en el momento por su atención al detalle, y aún hoy, se sigue admirando la exactitud botánica de sus representaciones.

 

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