Cuando los universos se toquen

Portada móvil

Durante el verano, uno puede relajarse en la playa, surfear o bucear para descubrir nuevas sensaciones. Puede viajar y descubrir nuevas fronteras, leer para conocer nuevos mundos o, por qué no, pensar en la coexistencia de esos mundos. Ahora que ha entrado el otoño vamos a por esto último, que ya hemos tenido tiempo de lo anterior.

TEXTO POR YERAY SANTANA
ILUSTRADO POR LAU FER
ARTÍCULOS
UNIVERSOS PARALELOS
30 de Octubre de 2017

Tiempo medio de lectura (minutos)

Julio Verne, George Orwell o Isaac Asimov —los grandes de la ciencia ficción— siempre nos han hecho soñar con la existencia de otros mundos y con futuros extravagantes (leer La ciencia de Stranger Things de María Penalva). Pero ¿qué nos dice la ciencia sobre universos paralelos, viajes en el tiempo y futuros utópicos o distópicos? Podríamos decir que es una pregunta moderna pero la verdad es que no estamos ante algo muy novedoso, al menos para la física cuántica. Esta disciplina, que se ocupa de explicar los procesos a escala de átomos, ya pensó en la existencia de universos paralelos antes de los años 60 buscando una teoría unificadora que pudiera explicar el funcionamiento atómico. En su búsqueda, Hugh Everett (leer Cruce de caminos de Eneko Bóveda), un matemático reconvertido en físico teórico, pensó en la posibilidad de la existencia simultánea de varios universos, el multiverso —como se le denominó—, que podría explicar las diversas paradojas de la física cuántica.

En el mundo atómico un electrón puede estar en dos lugares a la vez y ser al mismo tiempo partícula y onda. Está claro, pues, que se requiere una compleja y alocada teoría que lo explique. Así, los multiversos suponen una teoría marco (marco se refiere aquí a una teoría base sobre la que poder cimentar el resto) en la que lo visto en los experimentos puede tener sentido. Según Everett, y las posteriores interpretaciones, el universo está compuesto de «una superposición cuántica de muchos universos o mundos cuánticos divergentes y no comunicados entre sí». Para imaginar —y digerir— esta complicada teoría nos podríamos imaginar una serie de burbujas que representan cada una de las realidades, paralelas entre sí, cada una más parecida a la inmediatamente cercana. A medida que nos alejamos de una burbuja las diferencias también aumentan. De esa manera, la existencia de otro yo sería posible en esos otros universos paralelos (si alguien ha visto la película Coherence puede hacerse una idea). Llevándolo a ejemplos fáciles y reconocibles podríamos decir, como ya se mostraba en la genial saga Regreso al futuro, que una elección tomada nos lleva a una realidad mientras que si se toma otro derrotero se acaba en otra realidad diferente. Pongamos un ejemplo muy drástico pero fácilmente reconocible. Cuando nuestros padres se pusieron a la tarea de tenernos fuimos concebidos en este universo. En otro, sin embargo, puede que no lo consiguieran o que simplemente no tomaran la decisión de tener hijos y no existamos en esa otra realidad.

Pero, asumiendo que existan, ¿podríamos llegar a interactuar con otro de esos mundos? Se lleva años soñando con esa posibilidad, al menos en la ciencia ficción. En la física se tiende a pensar que esta teoría es improbable pero no imposible. Según el físico teórico Vilenkin la única posibilidad sería que los universos se tocaran entre sí. Dicha interacción es improbable, sin embargo, ya que aunque dichos universos están en expansión el espacio en el que se encuentran también se expande, y a una velocidad superior. Recientemente, unos investigadores australianos publicaron un estudio en el que se teorizaba sobre la existencia de una interacción entre los mundos paralelos a través de una sutil fuerza de repulsión que explicaría los procesos cuánticos en un mundo regido por las leyes newtonianas. La existencia de una fuerza universal de repulsión explicaría la existencia de otros mundos. Parece algo sacado de la mente de un loco, pero incluso Stephen Hawking defiende la existencia de universos paralelos y de la teoría M. Esta última, basada en la teoría de cuerdas (esa en la que trabaja el peculiar científico Sheldon Cooper de la serie The Big Bang Theory), supone la existencia de once dimensiones, no excluyendo la posibilidad de la existencia de otros mundos. 

Julio Verne, George Orwell o Isaac Asimov —los grandes de la ciencia ficción— siempre nos han hecho soñar con la existencia de otros mundos y con futuros extravagantes. Pero ¿qué nos dice la ciencia sobre universos paralelos, viajes en el tiempo y futuros utópicos o distópicos?

Otra de las posibilidades de interacción tiene que ver con los llamados taquiones, unas partículas que viajan a mayor velocidad que la luz. En la física de Einstein nada puede moverse por encima de la velocidad de la luz. Sin embargo, la posibilidad de viajar a mayor velocidad abre una serie de ideas alocadas con las que pensar en interacciones entre diferentes universos. Imaginemos que podemos viajar a la velocidad de la luz. En ese caso, si nuestro vehículo saliera a la velocidad de la luz hacia un punto y regresase nosotros veríamos el reflejo del vehículo en el punto más alejado y, al mismo tiempo, el vehículo al lado nuestro. Pero ¿y si fuéramos capaces de viajar más rápido que la velocidad de la luz? Entonces, el vehículo estaría de vuelta más rápido que lo que tarda su reflejo en volver, con lo que veríamos su regreso después de ver el vehículo aparcado, e incluso llegaría un punto en el que el vehículo estaría de vuelta aún antes de partir: habríamos viajado en el tiempo (leer Regreso al futuro y la inspiración de Emmet Brown). 

Por ahora no tenemos que preocuparnos por estas increíbles teorías en nuestro día a día, pero es fascinante poder leer grandes novelas en las que sí se plantean estos dilemas físicos como los mundos utópicos de Tomorrowland o de Un mundo feliz. Incluso resulta alucinante pensar, de forma contraria, en los mundos distópicos que otros grandes autores nos han regalado: la caída de la civilización en La Fundación (más que recomendable saga de Asimov) o la policía del pensamiento y el Gran Hermano de la obra de Orwell 1984, así como las distopías recreadas en V de Vendetta, o en Gattaca.

Igualmente, resulta extraño pensar que hay otros yo viviendo en universos distintos. Imagino que alguno de ellos escribiendo este mismo artículo para una publicación homónima de otro universo.

 

Deja tu comentario!