Atractivo Neandertal

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Imagínate que vas caminando por un bosque típicamente europeo. Tú, Homo sapiens, parlanchín y curioso, caminas con tus pieles y collares por algún lugar cerca de una fuente de agua, pongamos un río. Hace varios miles de años que tus antepasados decidieron salir de África y adentrarse en la fría Europa. Con una capacidad cognitiva y un lenguaje complejos, esos ancestros han conseguido sobrevivir al frío y los grandes cazadores el tiempo suficiente como para dejar descendencia, lo que ha derivado, irremediablemente, en que tú ahora estés ahí, en medio del bosque.

TEXTO POR LAURA MENGÍBAR
ARTÍCULOS
ANTROPOLOGÍA | PALEONTOLOGÍA
9 de Noviembre de 2014

Un pequeño grupo de Homo sapiens te acompaña. La densidad de población es mínima, por lo que la capacidad colaborativa es, qué otra posibilidad cabe, máxima. La caza y las labores de recolección precisan de un gran trabajo en equipo por parte de todos los componentes del grupo.

Acostumbrado a largas caminatas desde que aprendiste a poner un pie delante de otro, este paseo cerca del río te resulta placentero y agradable, por mucho que lleves ya varias horas de trayecto. Poco imaginas tú que no muy lejos de allí se encuentran unos seres muy, pero que muy parecidos a ti. Robustos, fuertes e inteligentes, un pequeño grupo de neandertales (Homo neanderthalensis) recorre la otra orilla del río. También utilizan collares, visten pieles y se pintan el cuerpo.

Todas las poblaciones que no son africanas tienen aportes de genes neandertales

infografía sobre neandertales
Reconstrucción forense de un Homo neanderthalensis By Cicero Moraes, vía Wikimedia Commons.

 

Uno de ellos, sin que te des cuenta, atisba tu silueta y te observa por unos instantes, los suficientes para que tú percibas su presencia…

¿Y ahora? ¿Qué ocurre?

Últimamente periódicos y revistas científicas nos atiborran a noticias sobre los descubrimientos de nuevos genes neandertales encontrados en nuestro propio genoma. Y, como es evidente, esos genes solo pudieron llegar ahí de una manera: mediante la transmisión genética por apareamiento. De hecho, según afirma la profesora de Antropología Física de la Universidad Complutense de Madrid, María Dolores Garralda, “todas las poblaciones que no son africanas tenemos aportes de genes neandertales”, ya que estos últimos poblaron Europa y Asia, pero no África. ¿Qué llevó a esos Homo sapiens recientemente europeos a aparearse con los neandertales? Aunque pudieran contar con un tórax más robusto y, en general, fueran algo más bajitos, el Homo neandethalensis parece que no nos resultaba tan extraño y diferente como a priori podríamos llegar a pensar. Incluso sus capacidades cognitivas podían estar muy a la altura si se las comparaba con la de los hombres modernos. No olvidemos que, tal como afirma la profesora Garralda, “no solo tenían una tecnología muy avanzada para cazar, despellejar animales y utilizar su carne o sus pieles (una tecnología, por cierto, tan avanzada como la de los hombres de morfología moderna –de hace unos 100.000 años, musteriense en todos los yacimientos y sin posibilidad de distinción entre lo que hacían unos y otros- encontrados en Israel), sino que también solían utilizar adornos tales como colgantes, pinturas o plumas”, lo que da fe de un pensamiento simbólico más que considerable. No obstante, en ocasiones se ha puesto en duda la capacidad de los neandertales de llevar a cabo estos coquetos rituales de embellecimiento sin influencia directa de su contacto con los sapiens. Es decir, por imitación. Sin embargo, cabe preguntarnos… ¿por qué iban ellos a copiar nuestro comportamiento y no nosotros el suyo? Además, no sería la primera vez que se produce un proceso de copia de comportamiento, pues, tal como afirma la profesora Garralda, “el hombre moderno no entierra en sepulturas hasta el Paleolítico superior avanzado; los de hace 100.000 años solo enterraron allí donde se encontraron con los neandertales, como en Israel”.

En cualquier caso, “el concepto de copia es muy discutible, ya que la densidad de población por aquel entonces era mínima. Quizá, de hecho, al entrar los grupos de morfología moderna en Europa los neandertales los evitaban… O quizá no… Realmente no lo sabemos.” Sin embargo, “el resultado final e indiscutible”, tal como resalta la profesora de la Universidad Complutense, “es que tenemos genes neandertales que solo pudieron llegar ahí por trasmisión genética”, por lo que no podían resultarnos lo suficientemente distintos de nosotros mismos (tanto a nivel físico como cognitivo) como para no atraernos sexualmente.

Los neandertales no solo tenían una tecnología muy avanzada para cazar, despellejar animales y utilizar su carne o sus pieles, sino que también solían utilizar adornos tales como colgantes, pinturas o plumas

mapa de migración de los neandertales
Mapa de las migraciones humanas fuera de África. Versión de Naruya Saitou y Masatoshi Nei (2002) del Instituto Nacional de la Genética del Japón. By Ephert, via Wikimedia Commons.

Una de las características que mejor nos define como especie es nuestra extraordinaria capacidad comunicativa mediante el lenguaje. Los hombres modernos somos capaces de transmitir infinidad de información (tanto del mundo real como de complejas abstracciones) a través del habla. Si los neandertales nos resultaban tan semejantes, ¿compartían entre ellos un lenguaje complejo? A este respecto, la profesora Garralda nos ofrece una respuesta muy esclarecedora: “No podemos decir con exactitud qué tipo de lenguaje tenían (los neandertales) porque el lenguaje no fosiliza.” Lo que sí podemos decir es que los pocos datos que tenemos sobre las estructuras relacionadas con el lenguaje, como puede ser la parte inferior del cráneo o los huesecillos del oído, ya desde los fósiles más antiguos (como los de la Sima de los Huesos) nos muestran una similitud extraordinaria con los nuestros. Por lo que se sostiene que había un lenguaje. Pero no todos los lenguajes son iguales. Ni tienen la más mínima necesidad de ser iguales. Por ejemplo, nosotros no podemos expresar las necesidades de estar cazando en medio del Kalahari, “al igual que no le puedes decir a un señor del Kalahari que ahora vamos a ir a un cajero automático a sacar dinero para comprarnos unas botas impermeables. Porque te mirará con una cara…” Es decir, los diferentes lenguajes no expresan las mismas necesidades y no tienen por qué hacerlo.

Si sapiens y neandertales compartíamos una capacidad comunicativa compleja, las sepulturas, la tecnología y el pensamiento simbólico suficiente como para decorarnos el cuerpo con plumas y pigmentos… Es decir, si éramos tan parecidos, ¿por qué diablos nosotros estamos aquí para contarlo… y ellos no? “No sabemos. Vuelvo a repetir, la densidad de población era mínima. No sabemos si hubo algún factor que hiciera que las nuevas poblaciones de morfología moderna que llegaron a los territorios los incorporaran rápidamente [a los neandertales];” es decir, que ante la llegada y expansión del hombre moderno los genes neandertales se diluyeran enormemente. Tampoco tenemos ninguna prueba para decir que la desaparición de los neandertales derivara una serie de masacres causadas por los hombres modernos, o que estos les contagiaran alguna enfermedad frente a la que los neandertales no tenían defensas.

Se sostiene que había un lenguaje (entre los neandertales). Pero no todos los lenguajes son iguales. Por ejemplo, nosotros no podemos expresar las necesidades de estar cazando en medio del Kalahari, al igual que no le puedes decir a un señor del Kalahari que ahora vamos a ir a un cajero automático a sacar dinero para comprarnos unas botas impermeables.

comparación entre los cráneos de neandertal
Comparación de cráneos del Homo sapiens (izquierda) y Homo neanderthalensis (derecha). By 120, via Wikimedia Commons.

Como podemos comprobar, aún existe una enorme incertidumbre acerca de qué ocurrió realmente al Homo neanderthalensis para hacerle desaparecer. Solo sabemos con exactitud dos cosas: “que llega un momento, hace unos 30.000 años, en los que ya no hay más neandertales en el registro fósil, y que nosotros, actualmente, llevamos parte de sus genes.”

Hoy, en pleno siglo XXI, los descendientes de aquellos sapiens que rondaban por los bosques europeos siguen siendo curiosos y parlanchines. Tan parlanchines que hemos creado incluso una fórmula para poder hablar a través del tiempo y el espacio: la escritura por la que me dirijo a ustedes; tan curiosos que nos seguimos preguntando por el destino de aquellos seres que nos observaban al otro lado del río.

Bibliografía

 

Este artículo participa en la XXXIII Edición del Carnaval de Biología organizado por Consultoría y Educación Ambiental

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