Inventar en el desierto

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Decía Ramón y Cajal que al carro de la cultura española le faltaba la rueda de la ciencia. Y no le faltaba razón a nuestro genio aragonés más universal, aunque sí que podríamos arriesgarnos un poco más y añadir la «tecnología» a la afirmación de Don Santiago. Una afirmación que, por cierto, sigue plenamente vigente casi un siglo después.

TEXTO POR DANIEL TORREGROSA
ARTÍCULOS
RESEÑA
9 de Noviembre de 2014

Y este carro de la cultura, con o sin la rueda de la ciencia y la tecnología, siempre ha circulado en nuestro país por el desierto del olvido. De ese abandono histórico de lo que es nuestro y de la exaltación romántica, y muchas veces exagerada, de aquellos que se encontraban más allá de nuestras fronteras. ¿Quién es capaz de nombrar más de tres inventores españoles de los últimos doscientos años que no sean Isaac Peral, Juan de la Cierva o Leonardo Torres Quevedo? Pocos de nosotros, la verdad. Pero hubo más. Y sus apasionantes carreras poco tienen que envidiar a las de los grandes entre los grandes, pese a las dificultades de desarrollar su actividad en tierras poco fértiles industrialmente hablando.

En Inventar en el desierto, el periodista Miguel Ángel Delgado nos narra magistralmente la historia de tres personajes que no por desconocidos son menos importantes como inventores de mayor o menor fortuna. De tres soñadores, que contra todo pronóstico, sujetaron la cuarta rueda del carro y lo empujaron por el desierto sin desfallecer en el intento ni tirar nunca la toalla.

Delgado es un referente indiscutible siempre que se menciona la figura de Tesla dentro de nuestro país. Y Nikola Tesla, quizá el genio inventor más desconocido y olvidado del último siglo, pero al que tanto le debe la sociedad moderna, es un personaje que no podía faltar en este libro. Como nos cuenta Delgado en la introducción de Inventar en el desierto, fue precisamente la preparación de sus libros anteriores sobre Tesla titulados Yo y la energía y Firmado: Nikola Tesla, los que sembraron el germen de su nueva obra.

¿Y quiénes son estos tres inventores? ¿Qué inventaron y cómo lo hicieron? ¿Qué dificultades encontraron? ¿Por qué son tan desconocidos?...

Respondamos a la primera pregunta: Mónico Sánchez, Cosme García Sáez y Julio Cervera. Y dejemos al lector que descubra el resto. El viaje es fascinante, tierno y melancólico, y comienza en un pequeño pueblo de Ciudad Real con un joven que estudió ingeniería eléctrica por correspondencia en un idioma que desconocía, pasa por el triste hundimiento de un submarino en Alicante, y termina con un militar masón que bien podría haber pasado a la historia como el verdadero padre de la radio, con permiso de Tesla.

En definitiva, un libro muy recomendable e imprescindible para conocer una apasionante parte de nuestra historia de la mano de tres admirables personajes que han sido justamente rescatados del olvido por uno de los mejores escritores de ciencia y tecnología del momento.

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