Los anónimos

Portada móvil

Escribir sobre un hecho verídico y tratar de ser objetiva siempre es complicado, sobre todo cuando tratas de contar una historia con anónimos de por medio. Vaya por delante que no es la primera vez que recibo este tipo de cosas, pero siempre en la redacción de Principia, con lo que el autor del mismo suele ser un admirador cobarde que no está de acuerdo con las cosas que escribo. 

TEXTO POR GALIANA
ILUSTRADO POR DABIZ MOLINERO
ARTÍCULOS
QUÍMICA | RELATO
9 de Julio de 2015

Esta vez era diferente. Los anónimos los recibía en mi casa y el contenido de los mismos afectaba a mi persona y a la de mi pareja, un químico que investiga nuevos medicamentos.

Por raro que parezca, en los casi tres años que llevamos de relación nunca había estado en su laboratorio. A recogerle a la puerta sí pero eso de entrar hasta dentro no es algo que me llame la atención. Como el asunto era de enjundia me planté allí mismo a la hora de comer, que se que es cuando sus compañeros del equipo de investigación en el que trabaja han salido.

-¡Guau, mi novia entrando por la puerta de mi laboratorio! Jamás pensé que eso podría suceder. Eso es que me van a conceder el Nobel y quieres ser la primera en entrevistarme, ¿quieres las fotos aquí, en mi despacho, en la cafetería…?
-Las ironías te las guardas, que no es el momento- le espeté seca y cortante.

De carrerilla le solté que durante semanas había estado recibiendo sobres anónimos en nuestra casa; que al principio no les había dado importancia porque no entendía nada; que los primeros estaban dirigidos a mí, pero que en el último ponía su nombre.

Mientras hablaba, no paraba de tener esa sonrisa que tanto me molesta, esa que dice «no es para tanto». Pero cuando le dije que el último no lo había abierto y que estaba dirigido a él, puso cara de «¡oh!, esto ya empieza a tener un color que no me gusta un pelo».

Le solté que no estaba preocupada, sino angustiada y que mi visita era para que ambos fuéramos a la policía a denunciar los hechos.

-Para empezar, dudo que una serie de anónimos a ti te inquiete, no es la primera vez que los recibes; y para continuar, ¿qué dicen?

Le expliqué que en cada sobre recibido había una curiosa y rudimentaria pieza cuadrada de madera pirograbada.

-Esas piezas de madera, ¿qué tienen grabado?
-Todas son de la misma medida. Tienen cuatro partes claramente diferenciadas. En la esquina superior izquierda tienen un número. He intentado ordenar las piezas según el mismo, pero es imposible porque no tienen un orden que se ajuste a un patrón o por lo menos yo no lo veo. Además, una de las piezas está repetida.
-Sigue.
-En la esquina superior derecha hay una serie de números a modo de columna. Tampoco encuentro la manera de relacionar las cifras entre ellas, no sé qué significan. He probado a hacer operaciones aritméticas con ellas, pensando que así obtendría la cifra que aparece en las piezas en la esquina inferior izquierda.
-¿Por qué has llegado a esa conclusión?
-Porque todas excepto una son números decimales. La excepción es una de las piezas que tiene una cifra entre paréntesis.
-¿Las piezas tienen algo más?
-Siete de ellas tienen una letra en el centro. Tres una sola letra mayúscula, bueno, cuatro, si contamos con la repetida. Las otras tres tienen una mayúscula y otra minúscula, dos de ellas empiezan por vocal y luego la consonante. La que queda es al revés, primero la consonante y luego la vocal.
-¿Solo eso?
-No. La pieza que llegó la semana pasada tiene un signo de puntuación, por lo que he deducido que las letras forman una frase, y que el orden tiene que ver los números de las esquinas, pero soy negada.
- ¿Te has traído las piezas?

Saqué los sobres con las piezas y los puse en el mismo orden que los había recibido: primero las vocales, luego las consonantes, después las que tenían la mezcla de ambas, y por último el signo de puntuación. Nada más verlas mi pareja exclamó.

-Esto va a ser más fácil de lo que parece.

Cogió una de las piezas y se fue con ella hasta un poster que estaba clavado en la pared de su laboratorio. Las piezas resultaron ser como las de la impresión del mismo. Le quitó las chinchetas, lo puso sobre la mesa, colocamos las piezas en sus correspondientes lugares y dijo.

-Has estado recibiendo elementos químicos, solo que quien te los haya enviado ha olvidado poner debajo de la letra el nombre del mismo. El número de la esquina superior izquierda es el número atómico del mismo y se corresponde con el orden que lleva en la tabla periódica de Mendeléyev, la cual, y dicho por el químico ruso, tiene su origen en un sueño. Creo recordar, según palabras textuales, que dijo: «En un sueño, vi una tabla en la que todos los elementos encajaban en su lugar. Al despertar, tomé nota de todo en un papel».
-Fijándome en la tabla veo que hay dieciocho columnas y siete filas iguales, pero la octava y la novena son diferentes.
-Lo que llamas columnas se conoce como grupos. Diez son cortos y ocho son más largos. La tabla se creó para organizar los elementos por familias de un modo coherente y que visualmente fueran más fáciles de localizar.

«Los grupos son: El 1 los metales alcalinos y el 2 los metales alcalinotérreos; del 3 al 12 son la familia del escandio, el titanio, el vanadio, el cromo, del manganeso, hierro, cobalto, níquel, cobre y cinc; el 13 corresponde a los elementos térreos, el 14 a los carbonoideos, el 15 los nitrogenoideos; 16, 17 y 18, a los calcógenos o anfígenos, los halógenos y los gases nobles respectivamente ».

«Los elementos pertenecen a una u otra familia en función de la valencia atómica. Supongo que recordarás, de tus clases de química del instituto, que la valencia es el número de electrones en la última capa, pero creo que para conseguir descifrar lo que dice el anónimo no necesitamos jugar con las valencias».

«Las filas son lo que llamamos periodos y son un total de siete. El número de niveles energéticos de un átomo determina el periodo al que pertenece. La pertenencia a un periodo u otro de estos elementos tampoco nos va a dar el orden para leer que quieren decirte».

«Si te fijas hay cuatro bloques diferentes. De acuerdo con el llamado principio de Aufbau, que contiene una serie de instrucciones relacionadas a la ubicación de electrones alrededor del núcleo de un átomo, su posición puede expresarse mediante una combinación de números, que corresponde con el periodo, junto con unas letras (s, p, d, y f), que indican cómo se distribuyen en esos niveles. Este último bloque está compuesto por elementos nuevos e incluso por aquellos que todavía no se han descubierto como unbiunio, el unbibio, el unbitrio, el unbiquadio y el unbipentio».

-Para un momento, que me estás atorando con tanto nombre que empieza por un no sé qué palabro más.

Ver las piezas sobre la tabla periódica me lleva a pensar que la clave para descifrar qué quiere decir el anónimo tenga que ver con jugar al viejo juego de los barquitos. Eso de A-2, tocado.

Tenemos 2 piezas que se corresponden con la casilla 3-16; sigo por la vocal, que sería la 2-16; las consonantes, 2-15, 3-16, y las que son dos letras serían la 6-8, 4-2 y la columna 10 con lo que se correspondería con la fila 9. Quizá si las ordenamos de menor a mayor por la columna o por la fila podamos formar las palabras exactas.

-¿Y si en lugar de a los barquitos jugásemos al Apalabrados? Ve dictándome los elementos que voy a escribirlos en la pizarra.
-Dos piezas con una ese cada una.
-El azufre: es uno de los tres componentes de la pólvora, así que la cosa no pinta muy bien. También se utiliza para los fungicidas, con lo cual vamos de mal a peor tratándose como se trata de un anónimo. Sin tener la intención de asustarte, en el Génesis se cuenta que Yahvé hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego desde el cielo
-Vale, vale, me hago a la idea que esto no es nada bueno. Sigamos, el siguiente es una ene.
-Nitrógeno, es un gas tan inerte que Lavoisier se refería a él como ázoe, que significa «sin vida».
-La vocal es la O.
-El oxígeno, está compuesto de las palabras griegas óxys, que significa ácido, y génos, origen. La traducción literal del griego sería: «que produce ácido».
- El siguiente, Os.
-El osmio fue descubierto en 1803 por Smithson Tennant y William Hyde Wollaston en Londres.
-Escribe «Ca».
-El calcio es utilizado como agente reductor en la extracción de otros metales como el uranio, circonio y torio; y como agente de aleación.
-El último, Am.
-El americio es un elemento creado por Glenn Seaborg, Ralph James, Leon Morgan y Albert Ghiorso en 1944 como resultado de las reacciones de captura de neutrones sucesivas con isótopos de plutonio en un reactor nuclear.

En ese momento me di cuenta de que él no las había ido escribiendo en el orden que yo le iba diciendo, sino como le había dado la real gana, y sobre la pizarra había un:

¿N  O  S  CA  S  AM  OS?

Sin decir nada, me acerqué hasta donde estaba y le di el sobre que venía a su nombre. Sin decir una sola palabra lo abrió y leyó en voz alta:

P O N G A M O S
L A
F E C H A
A N T E S
DE
Q U E
M E
A R R E P I E N T A

A continuación, escribió la fecha de hoy en la pizarra, y dijo:

-No sé yo si el gran químico ruso Dmitri Ivánovich Mendeléyev estaría muy conforme con el uso que le he dado a la tabla periódica, pero creo que si estuviera enamorado de ti la mitad de lo que yo lo estoy me lo perdonaría.

Galiana

Deja tu comentario!