Sinestesia o cómo flipar en colores

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En la canción She’s a rainbow, The Rolling Stones imaginaron a una chica que era «como un arcoíris» y que provocaba la visualización de colores. Sin embargo, «sus Satánicas Majestades» no eran conscientes de que lo que sus versos describían podía ser experimentado, a nivel sensorial, por determinadas personas o más concretamente, por una de cada 2000 personas. 

TEXTO POR ANA BÁRCENA PANERO
ILUSTRADO POR LAURA MACÍAS
ARTÍCULOS
NEUROCIENCIAS
9 de Noviembre de 2015

De hecho, según el diccionario de la Real Academia Española, la primera acepción de sinestesia es: «sensación secundaria o asociada que se produce en una parte del cuerpo a consecuencia de un estímulo aplicado en otra parte de él». Dicho de otro modo, las personas sinestésicas son capaces, por ejemplo, de visualizar palabras y números de colores o de saborear sonidos.

El primero en detectarla fue John Locke que, en 1890, observó con estupor cómo un hombre ciego decía percibir el color escarlata al escuchar el sonido de una trompeta. No obstante, no ha sido hasta los últimos cincuenta años que se ha emprendido la tarea de arrojar algo de luz sobre este intrigante fenómeno.

Las personas sinestésicas son capaces, por ejemplo, de visualizar palabras y números de colores o de saborear sonidos.

A lo largo de la historia, se han encontrado numerosos ejemplos de sinestesia entre personajes relevantes en las artes como Kandinsky, el famoso pintor abstracto, que asociaba colores con notas musicales o Nabokov, el autor de Lolita, que asociaba sonidos y formas con colores. En general, se ha observado una alta incidencia de «sinestetas» entre la gente que se dedica a las profesiones artísticas o creativas.

Sin embargo, parece que la sinestesia no es competencia exclusiva de un reducido grupo de personas con capacidades artísticas sino que es un recurso comúnmente empleado en el lenguaje cotidiano de la mayoría de la gente. De esta forma, se habla de colores cálidos y fríos, de personas dulces y amargas y de humor negro y ácido.

Asimismo, existen algunos ejemplos de asociaciones de tipo sinestésico comunes a la mayoría de los mortales. Es el caso de Kiki y Bouba los cuales pueden ser observados a continuación.

¿Quién es Kiki y quién es Bouba. Imagen diseñada por Köhler y adaptada a partir de Hochel et Milán, 2008
¿Quién es Kiki y quién es Bouba. Imagen diseñada por Köhler y adaptada a partir de Hochel et Milán, 2008

El 100% de los participantes relacionaron el sonido «kiki» con la figura de la izquierda y el sonido «bouba», con el de la derecha. De esta forma se demostró que existen regiones del cerebro humano que son capaces de extraer conclusiones comunes a partir de propiedades abstractas como la forma y el sonido que, en principio, no parecen estar relacionadas.

Personajes relevantes en las artes como Kandinsky, el famoso pintor abstracto, asociaba colores con notas musicales o Nabokov, el autor de Lolita, asociaba sonidos y formas con colores.

Tipos de sinestesia

Existen dos categorías principales de sinestesia: la sinestesia cognitiva y la sinestesia propiamente dicha.

En el primer tipo, las percepciones sinestésicas como, por ejemplo, la visualización de colores son debidas a estímulos asociados a un determinado significado y transmitidos por la cultura (letras, días de la semana, números). A este tipo pertenece la sinestesia grafema-color, es decir, la asociación de letras, palabras o números con determinados colores, que es el tipo de sinestesia más común y más estudiada.

La sinestesia propiamente dicha se refiere a la percepción de estímulos sensoriales mediante un canal diferente como, por ejemplo, visualizar colores al escuchar música o sentir formas táctiles al saborear determinados alimentos.

La sinestesia también puede ser clasificada en función de cómo se percibe el fenómeno sinestésico: proyectado en el exterior o visualizado mentalmente (o mediante el «ojo mental» como se ha llegado a denominar). Al primer grupo de «sinestetas», se les conoce como proyectores mientras que los segundos son designados como asociadores.

¿Cómo es ser sinestésico?

Cuando Ana María, una mujer sinestésica, ve el número seis inmediatamente visualiza el color naranja, mientras que al observar la letra A ve el color rojo.

Pero ¿qué tiene que ver el número seis con el color naranja y la letra A con el rojo? Estas asociaciones de ideas que carecen de sentido para alguien no sinestésico, en el caso de los «sinestetas», se establecen de forma automática e involuntaria y son, por tanto, obvias (para ellos). Asimismo, dichas relación morfema-color se establecen únicamente de forma unidireccional y por tanto, el número seis evoca el color naranja y no, al revés.

Además, la sinestesia es reproducible día a día, es decir, no es un mero fenómeno memorístico. Aunque es común que los sinestésicos tengan la sensación de haber aprendido la asociación entre números o letras en la escuela y mantenerla desde entonces. Mediante experimentos en los que se pide al sujeto evaluado que asocie los grafemas con un color determinado de entre los presentes en paletas con toda la gama de colores posible y en repetidas veces, se ha comprobado que la asociación entre grafemas y colores es altamente específica y consistente.

Normalmente, esta condición neurológica dura toda la vida y se mantiene, incluso, en aquellas personas que sufren la pérdida de alguno de los sentidos implicados. Por ejemplo, alguien que ve colores en respuesta al sonido de palabras, seguirá «viendo» dichos colores aunque se quede ciego.

La sinestesia es, probablemente, una condición hereditaria siendo más común en mujeres. Se cree, sin embargo, que los estudios han podido estar sesgados puesto que las mujeres son más proclives a informar de su condición de «sinestetas». A pesar de ser hereditaria, la sinestesia es idiosincrásica. Es decir, lo que se hereda es la característica general de ser sinestésico, no un tipo en particular. Es más, incluso entre gemelos idénticos se ha observado que la asociación entre grafema y color no tiene por qué coincidir. Por ejemplo, uno de los gemelos puede asociar el número cinco con el color verde y el otro, con el amarillo. Las diferencias observadas entre los distintos individuos «sinestetas» han supuesto un gran inconveniente para los estudiosos a la hora de sacar conclusiones generales.

La tarea Stroop y otros experimentos

Como se ha mencionado anteriormente, la sinestesia es un fenómeno perceptual y no memorístico. La constatación de este hecho se llevó a cabo gracias al conocido como tarea Stroop de la que existen diferentes variantes. En una de ellas, se le pide al individuo «sinesteta» que nombre un número que se encuentra en un fondo de un determinado color. Ha podido observarse que cuando el color del fondo coincide con el color con el que el individuo sinestésico visualiza dicho número, por ejemplo, un seis «naranja» sobre un fondo naranja, el sujeto sinestésico es significativamente más lento que un individuo normal a la hora de responder. Sin embargo, no existen diferencias en el tiempo de respuesta entre el «individuo sinesteta» y un «individuo normal» en aquellos casos en los que el color evocado por el número difiere del color del fondo (un ocho «amarillo» sobre fondo naranja, siguiendo el ejemplo anterior).

Ejemplo de tarea Stroop (adaptada de Hochel et Milán, 2008)
Ejemplo de tarea Stroop (adaptada de Hochel et Milán, 2008)

Otro tipo de experimento es el que podemos ver justo debajo de este párrafo. Consiste en incluir números (o letras) idénticos en una especie de sopa de números (o letras) que formen entre ellos una determinada figura geométrica (triángulo, cuadrado, etc.). Los individuos sinestésicos tienen la capacidad de visualizar el conjunto de números que se muestra en el recuadro de la izquierda, de forma similar a como se observa en el recuadro de la derecha, detectando, en un tiempo significativamente menor que los participantes «normales», los triángulos formados por los números dos.

Experimento de la «sopa de números» llevado a cabo por Ramachandra y Hubbard (adaptado a partir de Hochel et Milán, 2008)
Experimento de la «sopa de números» llevado a cabo por Ramachandra y Hubbard (adaptado a partir de Hochel et Milán, 2008)

El origen de la sinestesia

Se cree que el origen de la sinestesia está en las diferencias en la maduración del cerebro que llevan a que, en los sinestésicos, exista una especie de diálogo cruzado entre áreas del cerebro que normalmente no interaccionarían. Este fenómeno explicaría la mayor capacidad creativa de los sinestetas ya que son capaces de relacionar de forma automática diferentes conceptos cuya asociación no es obvia para las personas «normales».

Existen varias hipótesis que pretenden explicar la naturaleza de estas interacciones. Por una parte, las experiencias sinestésicas podría deberse a que lo que se conoce como «poda» de las conexiones sinápticas, proceso esencial en el desarrollo del cerebro, sea incompleta en el cerebro de los «sinestetas». Esta «poda» incompleta daría lugar a que se mantengan conexiones que se han eliminado en los cerebros «normales».

Por otro lado, también se ha explorado la posibilidad de que el origen de la sinestesia pueda deberse a mecanismos semánticos utilizados durante el proceso de aprendizaje.

Otra de las posibles explicaciones es la desinhibición de lo que se conoce como «nexo multisensorial» que en los cerebros adultos y normales se encuentra inhibido. Apoyando esta teoría existen testimonios de personas que bajo los efectos de ciertas drogas alucinógenas han sufrido experiencias sinestésicas, lo que se explicaría por la desinhibición temporal de ese «nexo multisensorial». De esta forma, podría ser que cuando Mick Jagger y Keith Richards compusieron She’s a rainbow estuvieran describiendo algo más que una metáfora. Aunque, en cualquier caso, mi comentario podría resultar «ácido».

Referencias:

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