Multiversos de pseudociencias III: reiki

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Seguimos (cual Ulises XXI en busca de su hogar) yendo de un universo imaginario a otro para tratar de entender mejor algunas prácticas que en nuestro mundo proclaman tener ciertas virtudes.

TEXTO POR ISIDORO MARTÍNEZ
ILUSTRADO POR JOSÉ PARADA
ARTÍCULOS
PSEUDOCIENCIA
26 de Noviembre de 2015

A lo largo y ancho de la Tierra hay brechas en el espacio-tiempo que permiten ir de nuestro universo a otros. Fueron descubiertas accidentalmente por el geólogo norcoreano Acer Ti Xo hace una década en una expedición a la cueva Voroniya (en la región caucásica de Abhasia). Resbaló a más de 1 000 metros de profundidad y cayó en una sima.

En esa oquedad había uno de esos «puentes» entre universos y Ti Xo apareció en un planeta de otro cosmos junto a rocas desprendidas que le golpearon la cabeza seriamente. Despertó días después sin rastro de las heridas. Y es que las cosas funcionaban de otro modo en...

El Kuramaverso y el reiki

Ti Xo no entendió los signos de la puerta a su salida: 霊気. Le explicaron que identificaban al lugar como un centro para recobrar la salud gracias a la técnica que le habían aplicado. Sonaba como «reiki» y así lo anotó en su cuaderno. Su único interés en el planeta Takekomi era esa terapia y sus generosos habitantes se ofrecieron a enseñársela.

Los ejercicios de concentración, respiración, meditación, etc. que practicaban los seres de Takekomi les convirtieron en criaturas trascendentales y superiores. En ese estado eran capaces de concentrar energía de su universo y administrarla sin tocar al paciente (o a ellos mismos) acercando sus manos.

Todos estaban sanos y vivían en armonía. La enfermedad venía por problemas energéticos del individuo (ya fuera por exceso o por defecto) y el reiki las curaba. Eliminó problemas psicológicos como estrés, ansiedad o depresión. También acabó con los dolores de la artritis, los menstruales o las migrañas.Aceleró la recuperación de lesiones osteomusculares, como las que sufrió Ti Xo. Mejoraba el sistema inmunológico y la respuesta a factores externos; la otitis, la gastroenteritis o las infecciones cutáneas sanaban en un periquete y provocaba mejoras en personas seropositivas. El cáncer dejó de ser un problema al reducirlo o hacerlo desaparecer.

A su vuelta a nuestro universo, el profesor Ti Xo ayudó desinteresadamente a las organizaciones médicas mundiales y el bienestar de Takekomi llegó a la Tierra.

El reiki en nuestro universo

Fue inventado en 1922 por Mikao Usui, un teólogo/monje interesado en la medicina y que (según parece) venía experimentando con el Shugendō, una práctica espiritual con adivinación, rituales de encantamiento, «canalización de energías», etc. Ese mismo año fundó la escuela Usui Reiki Ryoho Gakkai para extender el método. Falleció poco después (1926) a los 60 años de edad.

Usui se basó en sus creencias previas: budismo, hinduismo (chakras), etc. Estableció cinco principios(entresacados del libro de un amigo) de carácter moral y emocional: no te enojes, no te preocupes, agradece, trabaja duro y sé amable con los demás. Y recogió poemas del emperador Meiji para usarlos durante la meditación.

La traducción usual de reiki (como energía universal) no es correcta y suaviza el concepto inicial de Usui-san: «atmósfera misteriosa» o «presencia espiritual» son mucho más acertadas. Existen numerosas corrientes dentro del reiki, y muchas de ellas reclaman ser la «auténtica», lo que provoca bastante indefinición. Incluso hay practicantes que reconocen abiertamente que carece de capacidad curativa y es solo un estilo de vida.

En principio, el reiki sería la canalización de una supuesta «energía universal» («Ki» en japonés) para armonizar cuerpo, mente y espíritu, produciendo si es necesaria la sanación de los mismos. Puede aplicarse a uno mismo o a los demás sin ser preciso «don» alguno. Primero, se obtendría la «energía» y después se aplicaría, por lo general con las manos, sin contactar con el paciente.

¿Algo más que misticismo?

A día de hoy, no hay pruebas de que exista una energía sanadora y controlable por nuestra mente. Si acercamos las manos a otra persona le transmitiremos parte del calor corporal que perdemos (y viceversa). El efecto será mínimo y ambos cuerpos seguirán entre 36 y 37 ⁰C. También habrá un intercambio de otras ondas electromagnéticas que generamos, en dosis mínimas y puntos no controlables, sin ningún efecto documentado.

La técnica sí tiene un marcado efecto placebo. Quien se somete a ella primero acepta explícitamente que se realice y se beneficia de la relajación y una sensación de bienestar, no diferente de un largo masaje en un entorno agradable.

Un sencillo experimento basta para desmontar el reiki: el «reikista» coloca sus manos tras una mampara opaca. El investigador, por su parte, impone sus manos al azar sobre una u otra mano del sujeto (pero tras la mampara) para comprobar si el supuesto experto es capaz de detectar esa supuesta energía. Este ensayo se repite varias veces y con varios sujetos, todos ellos, supuestamente experimentados en la energía corporal. Este estudio fue diseñado y puesto en práctica por Emily Rosa a la edad de nueve años, quien aplicó el protocolo a 21 expertos en «toque terapéutico» (similar al reiki).

Los sanadores solo acertaron en menos de la mitad de los ensayos sobre qué mano les estaba imponiendo Emily la suya: un índice de acierto atribuible al puro azar, similar a adivinar el resultado (cara o cruz) de lanzar una moneda al aire. Aunque se intenta desacreditarlo (alegando que los especialistas examinados no eran verdaderos expertos) el rigor de este simple experimento llevó a la revista Journal of the American Medical Association a publicar sus resultados. Emily Rosa se convirtió en la autora más joven de una revista científica, a la edad de once años.

Al contrario de lo que ocurre con otras terapias pseudocientíficas, el reiki se relaciona con una idea de gratuidad y generosidad inicial (tanto práctica como enseñanza) en la que el negocio reside en donar solo «la voluntad». Hay incluso cursos en páginas de descuentos por cupones.

Sin embargo, por su carácter espiritual, el reiki es una puerta abierta a la irracionalidad pese a que invoca una supuesta independencia de religión o creencias, y en ocasiones se ha relacionado con movimientos de carácter sectario.

La coacción que emplean (conscientemente o no) líderes y otros miembros del grupo conducen a una alta dependencia del individuo hacia los gurús, que impiden que las «verdades» del reiki se cuestionen. Por desgracia, una solución fácil a problemas serios siempre resulta muy atractiva, y la sustitución de la medicina con prácticas cuya eficacia curativa nunca se ha demostrado, puede resultar muy peligrosa.

Conclusión sobre el reiki

Pese a su éxito en el Kuramaverso (quizás por un avanzado estado evolutivo), en la Tierra no hay documentada ninguna curación mediante reiki y su efecto parece limitarse al placebo.

Gracias a que la imaginación no tiene límites, podemos inventar cosas útiles, descubrir lo invisible a simple vista, formular teorías bastante acertadas aunque sean contraintuitivas, avanzar y tener mayor calidad de vida. Pero a veces hay quien no termina de diferenciar entre lo imaginario y lo real.

Referencias:

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