Biodiversidad olvidada en la revolución genética

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El año pasado se presentó al gran público una técnica de edición del material genético que se cree que será revolucionaría: CRISPR. Es tan prometedora que su posible uso va desde la medicina hasta la agricultura, pasando por la polémica creación de bebés a la carta. Pero en ningún momento se ha planteado su uso para conservar la biodiversidad. ¿A qué se debe?

TEXTO POR SERGI VILA
ILUSTRADO POR ROCA MADOUR
ARTÍCULOS
BIODIVERSIDAD | GENÉTICA
4 de Abril de 2016

El año pasado estuvo marcado por el desarrollo de una técnica genética que promete mucho. Tanto que fue nombrada «avance científico del año 2015», según la revista Science. Esta técnica, llamada CRISPR, funciona como unas «tijeras» que cortan el material genético por donde indican unas secuencias que actúan como lazarillo. Aunque es necesario mejorar su precisión, CRISPR permite la modificación de cualquier parte del ADN del organismo que se desee. Además, a un precio bastante razonable, comparado con las técnicas existentes hasta el momento, y mucho más rápido.

Las posibilidades que ofrece CRISPR son inmensas. Se ha hablado sobre todo del tratamiento de enfermedades de origen genético, especialmente las causadas por un solo gen, y la creación de nuevas variedades de cultivos. Incluso se ha planteado la posibilidad de modificar a los mosquitos para que tengan dificultades para transmitir enfermedades como la malaria. Hasta se ha comentado la creación de bebés a la carta. Pero personalmente me ha llamado la atención que no se haya valorado el posible uso de esta técnica en conservación de la biodiversidad. De hecho, me vienen a la cabeza tres casos donde podría ser útil: la pantera de Florida, los árboles de la Columbia Británica y los corales de la Gran Barrera de Coral.

Funciona como unas «tijeras» que cortan el material genético por donde indican unas secuencias que actúan como lazarillo

Hace veinticinco años quedaban menos de treinta ejemplares de la pantera de Florida, una subespecie de puma. Para socorrer a esta subespecie, se trajeron ocho individuos de otra subespecie de puma, provenientes de Texas. Gracias a esto, la población mejoró y actualmente hay entre cien y doscientas panteras de Florida en libertad. Pero, ¿por qué mejoró cuando trajeron los otros individuos?

Cuando una población de una especie tiene muy pocos individuos, llega un momento en el que todos están emparentados entre sí. Este parentesco implica una variabilidad genética muy baja, lo que suele producir una disminución de la fertilidad o la aparición de rasgos que dificultan la supervivencia de los individuos, cosa que perjudica aún más a la diezmada población. Esto es lo que se conoce como depresión por endogamia

Una solución a este efecto es aparear a los individuos de esa población con individuos de otra población de la misma especie, que es lo que se hizo con la pantera de Florida. De esta forma se consigue que la variabilidad genética de la población más pequeña sea superior que la que había antes. Aun así, se cree que en el caso de la pantera de Florida será necesaria la introducción de más variabilidad dentro de un tiempo.

En el caso de los árboles de la Columbia Británica, en Canadá, hay preocupación por el cambio climático. Los árboles de esa zona están adaptados a unas condiciones de agua y temperatura que se prevé que cambien hacia un clima más seco y caluroso. Por ese motivo, desde el Centro para la Conservación Genética del Bosque de la Universidad de la Columbia Británica, se está estudiando un proyecto de flujo genético asistido, es decir, trasladar organismos con rasgos particulares de una parte a otra de su área de distribución natural.

Este centro pretende trasladar semillas de distintos árboles que viven en lugares más secos y cálidos para que, cuando crezcan y se reproduzcan, se mezclen con los árboles de su misma especie que están adaptados a ambientes más húmedos y fríos. De esta manera, los árboles trasladados aportarán sus variantes genéticas a la población local.

Finalmente, con los corales se ha creado una instalación para conseguir adaptar las diferentes especies a un mar más ácido y cálido debido al cambio climático mediante un proceso llamado evolución asistida. El motivo es evitar la desaparición de la Gran Barrera de Coral. La instalación es el llamado simulador marino nacional, del Instituto Australiano de Ciencias Marinas, y consta de un conjunto de estanques artificiales con condiciones definidas de temperatura y acidez en el que se hacen crecer a los corales. Los ejemplares que mejor se adapten a estas condiciones serán cruzados para conseguir descendencia con las características deseadas. Así, el objetivo es conseguir unos corales que puedan vivir en esas aguas para liberarlos en la Gran Barrera de Coral.

Con los corales se ha creado una instalación para conseguir adaptar las diferentes especies a un mar más ácido y cálido debido al cambio climático

El punto común que tienen estos tres casos es que implican el cruce de individuos diferentes, es decir, hibridación, para conseguir descendencia con los rasgos que se desean. Pero esta metodología obliga a esperar a la siguiente generación para ver las características que interesan.

Si en vez de hibridar se aplicara CRISPR en los adultos, se podría conseguir la presencia de los rasgos que interesan en esos individuos, sin esperar a la descendencia, ya fueran para aumentar la variabilidad genética de la población o para poder adaptarse a nuevos ambientes. En el fondo, sería lo mismo que modificar los cultivos para aportar más nutrientes o resistir plagas o los mosquitos para que dejen de transmitir la malaria. Por ese motivo, creo que se debería explorar el potencial de una técnica tan revolucionaria en el campo de la conservación de la biodiversidad. Quizá se podría aplicar a muchas otras especies que actualmente están amenazadas.

REFERENCIAS

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