La sonda Philae descubre un becario

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El último informe enviado por la sonda de la misión Rosetta incluye imágenes de un joven picando roca y tomando notas en una libretita de Bob Esponja. Los expertos de la ESA se muestran cautos ante estos datos preliminares y rehúsan sacar conclusiones precipitadas.

TEXTO POR CARLOS ROMÁ-MATEO
ILUSTRADO POR CRISTINA ESCANDÓN
ARTÍCULOS
HUMOR | PRECARIOS
28 de Diciembre de 2014

La comunidad científica internacional se encuentra desconcertada ante el último de los hallazgos presentados por la sonda Philae, parte de la misión Rosetta, que el pasado 12 de noviembre aterrizó sobre el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. Si bien la sonda había sorprendido con anterioridad a los científicos, proporcionando interesantes datos sobre la composición interna del cometa, nada podía anticipar un descubrimiento como el anunciado en la rueda de prensa de esta misma mañana, donde se hacía público que la sonda se había topado con un joven investigador que trabajaba afanosamente a escasos metros del lugar de aterrizaje de Philae. “Una cosa es encontrar compuestos orgánicos en un cuerpo en el espacio – explica uno de los responsables de la misión – y otra bien distinta es encontrar un organismo entero. No digamos ya, si se trata de uno de nuestros exbecarios. Generalmente no se les vuelve a ver tras terminar la tesis” – sentenciaba el experto.

Generalmente no se les vuelve a ver tras terminar la tesis

Al parecer, según explican fuentes oficiales, el joven decidió emigrar tras terminar de doctorarse en el año 2004, y en vista del precario panorama internacional en el campo de la física, se las ingenió para abordar la nave y continuar sus estudios como polizón. “Nunca imaginé que llegaríamos realmente a nuestro destino – explica el propio joven en el mensaje recogido y transmitido por Philae – así que me dediqué a estudiar todos los cuerpos que orbitábamos durante el proceso de aceleración, a reformular algunos cabos sueltos de la teoría de gravitación universal, a hacer sudokus y a ver capítulos de Dr. Who. Cuando me quise dar cuenta, habían pasado diez años y estábamos a punto de abordar el cometa. Anda que no cunde el tiempo cuando no hay gente cerca para distraerte”.

El relato del investigador ha hecho tambalearse los cimientos de la astrofísica moderna, y supone una historia de superación, esfuerzo personal y paciencia sin antecedentes. “Crees que una tesis en astrofísica te prepara para todo; hasta que tienes que pasar diez años alimentándote de tranchetes” – narra el joven solemnemente.

Crees que una tesis en astrofísica te prepara para todo; hasta que tienes que pasar diez años alimentándote de tranchetes

Preguntado por sus planes para el futuro, la respuesta obtenida es tan desconcertante como el resto del episodio: “Volveré lo antes posible, pero antes quiero extraer tantas muestras de roca como pueda – comenta en su último comunicado –; la investigación ya no da para más, y me quedan pocas reservas de tranchetes. Pienso dedicarme a vender estas rocas en forma de collares, en las ferias alternativas y sitios así. Pero no publiquen esto último por favor, que luego mis amigos divulgadores me llaman magufo”.

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