Multiversos de pseudociencias: la homeopatía

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La realidad nos condiciona, limita y rige cada uno de los eventos que suceden. Si nos deshidratamos nuestros órganos empiezan a fallar. Si el tamaño del Sol fuese más pequeño no existiría la vida tal y como la conocemos. La ciencia es la mejor herramienta que tenemos para estudiar las reglas bajo las que funciona nuestro universo. Un mayor conocimiento permite usar las leyes del universo (que no modificarlas) para nuestro beneficio mediante la tecnología.

TEXTO POR ISIDORO MARTÍNEZ
ILUSTRADO POR JOSÉ PARADA
TIEMPO MEDIO DE LECTURA: 8 minutos
ARTÍCULOS
PSEUDOCIENCIA
12 de Marzo de 2015

Sin embargo, en la sociedad hay una corriente de creencias que plantea (y abraza) reglas basadas en observaciones sesgadas, mediciones no conclusivas, hipótesis infundadas (cuando no disparatadas) y sobre todo, que pone en práctica técnicas sin haber demostrado ninguna efectividad. Son las pseudociencias, aceptadas como “normales” por parte de nuestra sociedad, pero que entre otros perjuicios pueden poner en riesgo la salud.

En esta nueva sección de Principia vamos a transitar por la misma vía que las pseudociencias imaginando cómo sería una realidad alternativa con unas leyes distintas gracias a los multiversos (que de hecho sí son compatibles con la física teórica actual).

Cerrando los ojos daremos rienda suelta a la creatividad y viajaremos a universos cuya “física” y “química” sí encajarían con ciertos planteamientos imposibles en nuestro universo. Compararemos los argumentos como si fuesen ciertos en este mundo imaginario con nuestra realidad.

Multiversos de pseudociencias: la homeopatía

Y para comenzar esta serie de artículos comenzaremos con una de las creencias más populares y que más beneficios económicos genera: la homeopatía. La llevaremos al universo imaginario e irreal que en esta ocasión llamaremos “Contraverso”.

Homeopatía en el Contraverso

Año 3085 en nuestro planeta, Terrúnculus. Cada giro sobre Solanus dura 424 días y la vida es abundante en este sistema de la galaxia Zetaceus. Han pasado más de 200 años desde que el alemán Samuel Hanneman teorizó y demostró los principios de la homeopatía que otros después han refrendado, salvando millones de vidas. La base de la medicina moderna se basa en los siguientes principios:

- Principio de similitud: lo similar cura lo similar. Aquello que produce el mismo síntoma que una enfermedad es capaz de curar a un enfermo, restableciendo el equilibrio energético. Por ejemplo, el veneno de abeja para las inflamaciones, lejía para el enrojecimiento de ojos, líquido amniótico para la apendicitis, náuseas y vómitos en embarazadas, etc.

- Cuanto mayor sea la dilución mayor potencia del producto homeopático. La explicación es la siguiente: cuantas menos moléculas del principio activo, menos se dispersa la energía necesaria para balancear el organismo. Así que, diluyendo una gota de principio activo en 100 gotas de agua (y repitiendo el proceso doce veces) es capaz de eliminar un resfriado. Si no diluyésemos estas moléculas, se confundirías entre ellas (por un curioso efecto cuántico) y no serían capaces de curar.

- La homeopatía no tiene efectos secundarios ya que se utilizan dosis mínimas en soluciones de agua (que por comodidad en muchos casos se trasladaban a pastillas de productos de sabor desagradable) y tratar con energías inocuas.

- No se trata de un efecto placebo. La homeopatía funciona, no solo en adultos, sino que también es efectiva en niños y animales independientemente de la gravedad de la dolencia.

 - Parte del efecto sanador de la homeopatía se debe a una propiedad del agua: la memoria (Benveniste et al. 1984). La memoria del agua puede apreciarse mejor en su estado sólido aunque también en su forma líquida se han detectado estructuras dinámicas organizadas. Los estudios de Benveniste et al. demostraron que si el agua se agita en una frecuencia de 105.7 MHz) tras depositar en ella una gota de principio homeopático, el agua es capaz de adoptar la misma estructura que la del elemento homeopático y adquiere sus propiedades curativas.

- Cada enfermedad individual requiere un tratamiento individual (en formulación, dilución, dosis, etc.). El diagnóstico de la enfermedad se comenzó a realizar mediante evaluaciones psicológicas y del espectro electromagnético que revelaban inequívocamente el estado energético del paciente.

- Desde los primeros estudios la homeopatía demostró una tremenda efectividad en la cura de un amplio rango de enfermedades y en todas las edades: desde una gripe a una ictericia, de una ceguera por diabetes a la diabetes misma.

- La homeopatía también sirve como método de prevención de enfermedades.

- Los productos homeopáticos se desarrollaron para ayudar a una sociedad enferma y carente de recursos económicos y por ello son totalmente gratuitos y nadie se enriquece ilícitamente con ella. Además, con el fin de mantener informada a la sociedad, toda la información sobre la homeopatía es de dominio público. Gracias a la homeopatía, desde hace algunos años la humanidad que habita el Contraverso no conoce la enfermedad y la esperanza de vida supera los 150 años de edad.

Homeopatía en nuestro Universo

Algunas afirmaciones nos pueden parecer atractivas, fáciles, sencillas pero si no se pueden demostrar son completamente inservibles. Hay que dudar de ellas, analizarlas con detenimiento y si lo merecen descartarlas. ¿Será ese es el caso de la homeopatía?:

- El principio de similitud (lo similar cura lo similar) no tiene sustento ni teórico ni experimental. En nuestro universo hemos desarrollado las vacunas utilizando partes de los agentes que provocan la enfermedad, pero se trata siempre de agentes infecciosos que desencadenan una respuesta inmune y tienen carácter preventivo. No hay prueba alguna de que exista una “energía trascendente” y menos aún de que se produzca un desequilibrio de la misma.

- En nuestro universo, cuanto mayor sea la dilución del principio activo, menor presencia de las moléculas que nos curan, menor repercusión en el organismo y sus células y finalmente menor efectividad. En la homeopatía se llega al diluir tanto el supuesto principio activo que es imposible hallar una sola molécula en el recipiente, por lo que es imposible que cure ninguna enfermedad. En palabras del Premio Nobel de Química en 1987 Jean-Marie Lehn, “¿Homeopatía? Basura. Sin molécula no hay efecto posible.

- Hay algo que es cierto: no tiene efectos secundarios. Difícilmente pueden tenerlos si ni siquiera tiene efectos primarios.

- Un argumento muy usado por la homeopatía es que sus beneficios no se deben al efecto placebo y que este está ausente en niños y animales. Sin embargo, el efecto placebo sí está científicamente demostrado tanto en adultos como en niños y animales. La homeopatía nunca ha demostrado tener más efectividad de la que pueda tener cualquier otro placebo. Y no será por intentos y recursos consumidos, pero es incapaz de medir bajo condiciones rigurosas lo que aseguran. En España en 2011 o Australia en 2014, se han emitido informes gubernamentales que advierten de su ineficacia.

- En la actualidad, no existe ningún resultado que avale “la memoria del agua”. Jaques Benveniste lanzó a finales de los años 80 unas supuestas pruebas experimentales que hablaban sobre ella. Fue publicado (con grandes reservas) en la revista Nature que pocas semanas después comprobó, al intentar reproducir el experimento, que no se repetían los resultados. Problemas metodológicos y sesgos propiciaron una conclusión errónea que terminó con el descrédito de Benveniste.

- Para ejercer la homeopatía no son necesarios ningún tipo de estudios, título, ni acreditación y sin embargo juegan con la salud de las personas. En nuestro universo, cuando alguien tiene una dolencia y necesita un diagnóstico acuden a médico o especialista acreditado.

- La homeopatía se vende sin receta (por su supuesta inocuidad) en farmacias demostrando que no es un medicamento y que por tanto no puede ser utilizado como tal. Además, su venta (como los caramelos o las cremas hidratantes) no se debe a que curen ninguna enfermedad, sino que es tan solo una garantía obligatoria para tener un registro y controlar su proceso de fabricación.

- Dado que a homeopatía no cura nada, tampoco hay ni una sola prueba de su efectividad en como método de prevención de nada (ni de un catarro), pese a la publicidad reiterada de la industria homeopática alegando sobre estos productos que pueden prevenir enfermedades (como la gripe).

- La homeopatía no es gratuita ni de dominio público: es un gran negocio. Dado que es agua embotellada, los costes de producción son muy baratos y generan amplios márgenes de beneficio para toda la cadena de distribución. El mayor fabricante a nivel mundial (Boiron) facturó 620 millones de Euros en 2013 con resultado neto de 80 millones de euros.

Además, los daños causados a personas que abandonan tratamientos médicos por el uso de productos homeopáticos se cuentan por cientos en todo el mundo. Pero el perjuicio no es solo de salud, ya que el gasto inútil en este tipo de productos se cifra en cientos de millones de euros anuales.

Negocio y ética en nuestro universo

La desinformación sobre esta pseudociencia llega desde todas partes, incluidos medios de comunicación públicos. Algunos farmacéuticos explican abiertamente el motivo por el que venden homeopatía: si no la venden ellos la venderá otra farmacia que se llevará ese jugoso beneficio. El abandono de valores éticos y la falta de respeto a los códigos deontológicos de médicos y farmacéuticos son solo parte de este negocio pseudocientífico. Los estados como reguladores y vigilantes de la salud pública deben actuar no para prohibir, sino para informar sobre lo que es y lo que no es la homeopatía y las posibles consecuencias de creer en ella.

Referencias

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