Viaje a Marte con Ray Bradbury

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En 1950 la humanidad llegó a Marte sin cohetes ni astronautas. Llegó a través de un libro. Con Crónicas marcianas, Ray Bradbury convirtió la imaginación en una herramienta científica, despertó vocaciones y ayudó a construir el imaginario que impulsaría la era espacial. Porque antes de pisar un planeta, hay que soñarlo.

TEXTO POR BEATRIZ SÁNCHEZ
ILUSTRADO POR MELISSA CASTAÑEDA
ARTÍCULOS
CIENCIA-FICCIÓN
23 de Febrero de 2026

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Los humanos llegamos a Marte en 1950. Pero no fue un cohete lo que nos llevó al cuarto planeta del sistema solar. Fue un libro.

Crónicas Marcianas fue el libro de relatos con el que Ray Bradbury saltó a la fama, y nosotros, a Marte. Descubrimos un planeta rojo y polvoriento, con ciudades en ruinas y marcianos enamorados. Con colonos estadounidenses que habían puesto su nombre a montañas y cañones. Y con conflictos sociales, guerras, y otros temas muy, muy humanos.

Ray Bradbury fue un escritor de Illinois, Estados Unidos, y Crónicas Marcianas es una obra de ficción. Pero también fue la chispa que despertó el interés por la ciencia en muchas personas. Algunas llegaron a convertirse en astronautas, o estudiaron física o ingeniería. Y recuerdan cómo Bradbury les enseñó a pensar en otros planetas, otras fronteras, posibilidades que antes ni siquiera podían imaginar.

Pero Bradbury no solo escribió ficción. También redactó guiones para programas televisivos sobre el espacio, y artículos sobre las misiones Apolo y Gemini (las misiones que permitieron llevar humanos a la Luna). Además, participó en conferencias de la NASA y del Instituto Tecnológico de California.

Aunque era, como dijo en una de estas conferencias, «el menos científico de la mesa», rodeado de físicos, ingenieros y biólogos, eso no le impidió aportar su granito de arena (o su granito de polvo marciano). Bradbury llevó la ciencia a la gente como mejor sabía, contando cuentos. Y cumplió la que él mismo describía como su misión: «encontrar la metáfora que explica la era espacial y, en el camino, escribir historias».

En 2012, Bradbury murió en California, y el Rover Curiosity de la NASA empezó a explorar Marte. Nos trajo imágenes de un planeta rojo y polvoriento, y no se veían ciudades en ruinas ni marcianos enamorados. Pero sí había un trocito de Marte con un nombre estadounidense, el del primer humano que nos llevó a Marte. La zona de aterrizaje del Curiosity recibe, desde aquel año, el nombre de Bradbury landing.

 

ENLACES DE INTERÉS

https://raybradbury.com/

Eller, J. R. (2011). Scribe of the space age. New Scientist, 211(2828), 46-46.

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