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07 Agosto

Luis Ruiz de Gopegui: explorador espacial y cibernético.

Por Víctor Sombra

Luis Ruíz de Gopegui dirigió el seguimiento desde España de las naves de la NASA durante la época más importante de la carrera espacial. A su mando estaba el control de las comunicaciones de la misión Apolo, algo clave cuando la posición de la Tierra hacia que nuestro país fuera el punto de contacto entre los astronautas y nuestro planeta, como sucedió en 1969 durante el primer alunizaje.

Físico, formado en la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Barcelona y la de Stanford en California, Ruíz de Gopegui fue autor de varias patentes y de numerosas publicaciones en el ámbito de las comunicaciones y la electrónica y desarrolló una importante labor de divulgación científica. Todos estas contribuciones han sido merecidamente resaltadas con motivo de su reciente fallecimiento el 7 de agosto de 2019. Véase por ejemplo:  Ruiz de Gopegui: Muere el jefe de los españoles que ayudaron a llevar al hombre a la Luna - El País

Menos conocida es la contribución de Ruiz de Gopegui a la Cibernética, condensada en una obra publicada en 1983 Cibernética de lo humano, inexplicablemente poco difundida. La vertiente cibernética de la biografía de Ruiz de Gopegui casa bien con su trayectoria astronáutica. Es difícil imaginar una función más cercana a los principios cibernéticos que una estación de seguimiento espacial. La estación recaba datos del curso de la nave, permitiendo que, a partir de las informaciones recibidas, le sean transmitidas indicaciones  dirigidas a cumplir los objetivos de la misión, en un ciclo de realimentación constante. 

La cibernética estudia la comunicación y el control en la máquina y el humano. Una de sus principales vertientes de análisis es la comparación entre una y otro, desarrollando sinergias en ambos términos. Se trata de servirse de uno como espejo de la otra, y viceversa. Este enfoque parte de la confianza en que el conocimiento del ser humano permite desarrollar maquinas más perfeccionadas y la mejor comprensión de las funciones de estas ayuda a profundizar en el ser humano, gracias al desarrollo de modelos cibernéticos adaptados.

Esta perspectiva multidisciplinar y transversal queda reflejada en la formación y trayectoria profesional de sus más destacados miembros, empezando por su fundador Norbert Wiener cuyo bagaje académico abarcaba la filosofía, la zoología y las matemáticas. Los modelos cibernéticos se han aplicado a la neurología, fisiología y biofísica (McCulloch, Pitts, Maturana), e incluso a la psicología, sociología  y la antropología (Powers, Ashby, Mead), por no hablar del diseño (Pangano) y el arte (Pansk). Ruíz de Gopegui lleva este análisis a un nuevo espacio, acercando los modelos cibernéticos a la consideración de las facultades mentales (volición, memoria, inteligencia, consciencia) por parte de la reflexión filosófica y el humanismo. La contrastación de los modelos cibernéticos con temas señeros del humanismo y la metafísica, como el libre albedrio, disipa con enorme eficacia prejuicios antropocéntricos y un idealismo autosatisfecho. Esta arriesgada y novedosa operación cibernética solo es posible a partir de un conocimiento excepcionalmente profundo de los computadores y una sólida formación humanística. Forma parte del legado menos conocido de Luis Ruíz de Gopegui. La cara oculta del explorador lunar.