Los extraordinarios viajes literarios de Julio Verne

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«Todo lo que una persona puede imaginar, otras pueden realizarlo».

Frase atribuida a Julio Verne.

TEXTO POR ROSA MARÍA HERRERA
ILUSTRADO POR LINONCHO
ARTÍCULOS
CIENCIA-FICCIÓN | JULIO VERNE | LITERATURA
29 de Marzo de 2021

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Julio (Jules Gabriel) Verne nació en Nantes en 1828 y murió en Amiens en 1905. Estos detalles biográficos conviene tenerlos en cuenta para subrayar el contexto: la Francia del siglo XIX era una sociedad, en general, impregnada de alegría de vivir y optimista, donde se apostaba firmemente por las ciencias, que se cultivaban con entusiasmo y se confiaba en el progreso producido por sus logros.

Entre las personas de buena posición social, los juegos científicos estaban muy de moda, las actividades culturales tipo espectáculos teatrales de ciencia, las exposiciones sobre ingeniería, física y los juegos de luz o sonido. Este desarrollo del ocio culto se desenvolvía en una sociedad que creía en el progreso y lo celebraba.

En un ambiente eufórico y progresista, la idea de la vida más allá de nuestro planeta no solo no era descabellada, sino que resultaba una creencia ampliamente extendida, y la convicción de que tarde o temprano nos enfrentaríamos a esta realidad estaba en la mente de muchas personas.

Un escritor relevante que trató ese tema fue Camille Flammarion (1842-1925), ejemplo emblemático de los trabajos y análisis que realizó es el libro La pluralidad de los mundos habitados (que lleva un largo subtítulo sobre la habitabilidad de otros planetas, considerando aspectos astronómicos y fisiológicos), y el espíritu subyacente a esta idea se halla también en la importante obra literaria que desarrolló este escritor.

En este contexto general estuvieron en boga las novelas de aventuras científicas, muchas veces llenas de viajes emocionantes, que incluyen situaciones peligrosas y desconocidas, descubrimientos sorprendentes, superación de imprevistos al límite, con logros y hallazgos maravillosos.

Los inicios y la vida familiar

En la biografía de Verne el ambiente social general es determinante, y quizá fue una de las circunstancias que moldearon su desempeño vital, además de la rebeldía frente a algunos condicionamientos familiares que le afectaban directamente.

Veamos: de 1844 a 1846, Julio y su hermano Paul estudiaron en su Nantes natal. Julio con sus colegas frecuentó el círculo de alumnos externos de su prestigioso colegio, que se reunían en una importante librería de la ciudad. Una vez finalizado el bachillerato, su padre le envió a París para continuar su formación, y de paso para alejarle de su prima Caroline, de quien parece que estaba, más o menos, enamorado. Para ella el diseño del futuro ya estaba trazado y su entorno le tenía preparado un marido de más edad.

Además, para Julio existían otras discrepancias con el destino que había proyectado su padre para él: una vida acomodada más cerca de lo burgués que asociada a los albures de la literatura.

Sin embargo, acabaría convirtiéndose en un extraordinario narrador de viajes fascinantes que realizó imaginariamente y que le transportaron no solo a él, sino también a sus lectores a mundos insospechados y a aventuras más bien arriesgadas y casi siempre magníficas más allá de la vida cotidiana.

Los maravillosos viajes que llegaron al fondo del mar y a la Luna

Sus comienzos literarios fueron piezas teatrales, actividad que le interesaba desde su etapa estudiantil y gozaron de reconocimiento irregular.

Sin embargo, en septiembre de 1862 su vida tomó un rumbo diferente. La clave fue un encuentro crucial: Verne conoció al editor Pierre-Jules Hetzel, quien un año más tarde (1863), en la revista educativo-recreativa que dicho editor lanzaba periódicamente, publicó el primer viaje extraordinario imaginado y narrado por Verne, Cinco semanas en globo, una aventura fascinante a través de África que encandiló a los lectores y resultó un éxito generalizado. Posteriormente se tradujo a varios idiomas y rápidamente alcanzó proyección internacional. Le sucedieron las Aventuras del capitán Hatteras, que aparecieron por fascículos entre marzo de 1864 y diciembre de 1865 en la misma revista periódica de Hetzel.

La relación con este editor se consolidó mediante un contrato de largo plazo para escribir aventuras emocionantes con contenidos científicos suficientemente rigurosos y al día. En esa línea, todas las novelas de Verne transcurren durante la segunda mitad del siglo XIX, y en ellas tienen un papel protagonista los avances tecnológicos del momento. Sus trabajos literarios se consolidaron con una continuidad estilística y de intereses, y desarrollaron viajes extraordinarios bien argumentados y construidos.

Vieron la luz en total sesenta y dos novelas y diceciocho relatos cortos de aventuras que aparecieron regularmente en publicación periódica.

Casi todas las novelas están traducidas al español, siendo las más emocionantes, además de la ya citada, en orden cronológico Los hijos del capitán Grant (1868), La vuelta al mundo en 80 días (1873), Miguel Strogoff (1876), La estrella del sur (1884), De la Tierra a la Luna (1865), Veinte mil leguas de viaje submarino (1870) y Robur el conquistador (1889). Es interesante observar que todas estas obras se caracterizan por su documentación minuciosa y actualizada a la altura de las tecnologías disponibles en su tiempo y siempre superaron retos y desafíos mediante la imaginación creativa del autor que, a su vez, alentó la imaginación soñadora y evocadora de los lectores. 

El estilo personal de Verne para escribir libros de viajes extraordinarios, aventuras y ciencia ficción, apoyados en datos científicos y geográficos reales le proporcionaron fama y le permitieron consolidar una pequeña fortuna, comprarse un barco y viajar recorriendo muchas de las costas europeas.

Durante los cuarenta años que duró la relación entre Hetzel y Verne, de la mano de la creación y publicación de viajes extraordinarios, se alcanzó tal grado de complicidad entre editor y autor que les llevó a un éxito literario impresionante. Verne perfeccionó el género de libros de viajes y contribuyó al desarrollo de la literatura de aventuras científicas, muchas de ellas no solo actualizadas con los conocimientos vigentes, sino que resultaron visionarias y verdaderas intuiciones precursoras de logros posteriores, esto en parte se debe a la destreza del escritor, a la minuciosidad con que se documentó y a la realización de numerosas investigaciones, por lo que se apoyaban en datos científicos y geográficos reales, presentados en forma literaria imaginativa y emocionante.

Cabe afirmar que algunos científicos, inventores y exploradores iniciaron su afición y sus estudios inspirándose en los logros del literato.

Muchos de estas historias fantásticas se adaptaron al cine incluso en sucesivas versiones mejoradas, que dieron lugar a películas de viajes emocionantes y de aventuras, y se convirtieron en historias visuales donde los recursos cinematográficos transformaron en imágenes muchas ideas, problemas, hallazgos y situaciones que nos había ofrecido la literatura viajera.

La narrativa, veterana acostumbrada a sorprendernos y animar nuestra imaginación, no se agotó en los viajes en la Tierra, sino que empezó a explorar el cielo. Y el cine puso el resto. También se han trasladado sus aportaciones al cómic y a videojuegos, incluso se han realizado obras musicales sobre algunas de las temáticas que trató.

Algunos de sus diseños fantásticos son precursores de desarrollos posteriores. Por ejemplo, la emocionante aventura que supuso contemplar a Armstrong caminando por la Luna nos evoca el emocionante viaje narrado en 1865 en De la Tierra a la Luna y en Alrededor de la Luna, continuación de la anterior escrita cinco años después. En Veinte mil leguas de viaje submarino anticipó en el año 1870 con su Nautilus al submarino diseñado por Isaac Peral (1888), adelantándose también a la fotografía submarina. El capitán Hatteras precedió cuarenta años en su viaje imaginario al Polo Norte (1866) a su realización en 1909 y, no en vano, se dice en tantas ocasiones que hay logros sobre los que se fantaseó inicialmente como imaginación especulativa y sueño fabuloso, y acabaron llevándose a cabo en décadas posteriores o en las siguientes generaciones.

En la actualidad, también se producen desarrollos, muchos de ellos audiovisuales muy emocionantes y divertidos, que resultan alegrías para la imaginación creativa, tal vez de estos artistas, algunos son célebres, pero también hay otros que aun no conocemos o no valoramos bien, y que a su vez podrán ser precursores más o menos imperfectos o visionarios de posibilidades humanas todavía no contempladas.

 

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