Los Gomifantes peludos

Portada móvil

Cuento finalista del tercer concurso de cuentos infantiles Ciéncia-me un cuento. Organizado por la Society of Spanish researchers in the United Kingdom (SRUK/CERU).

TEXTO POR SILVINA TROICOVICH
ILUSTRADO POR LINONCHO
ARTÍCULOS | KIDS
ANIMALES | MÉTODO CIENTÍFICO | ZOOLOGÍA
28 de Enero de 2021

Tiempo medio de lectura (minutos)

Audio, día uno:

Hola, me llamo Gaspar, tengo ocho años y con mi hermana Renata, de once, estamos investigando a unos bichos raros que encontramos en la alacena de la cocina porque queremos saber qué son. Para descubrirlo vamos a utilizar nuestros ojos para ver qué hacen, qué comen y en dónde duermen. Podemos hacerlo, aunque sean chiquititos como un grano de arroz. Los vamos a dibujar con marcadores en un cuaderno grande y vamos a escribir todo lo que hagan. Yo creo que son venenosos, porque los animales que tienen colores muy lindos pueden ser venenosos, lo vi en Animal Planet. Pero Renata dice que no tiene nada que ver, que los tucanes tienen colores lindos y no son venenosos. Y eso es verdad. Chau. Cambio y fuera.

Audio, día dos: 

Hola, me llamo Gaspar y me gustan mucho estos bichos. Primero, porque ya los toqué y no me morí, Renata tenia razón. No son venenosos. Y segundo, me gustan porque son pegajosos y blanditos como gelatina. Con mi hermana decimos que son flufli. Yo quiero adoptarlos como mascotas, pero Renata no me deja. Dice que tendríamos que preguntarle a mamá y se acabaría nuestro secreto. Mi hermana encontró algo en el libro de naturales de la escuela y lo va a leer ahora. Dale, tomá. Decilo vos.

Bueno. Hola, soy Renata y el libro de Ciencias Naturales dice que los insectos son animales, por lo tanto, nuestros bichos, si fuesen insectos también serían animales. Hay muchos animales distintos, y se les dice especies. En el reino animal todas las especies son pluricelulares, que es cuando su cuerpo está formado por más de una célula; y heterótrofos, que es cuando se alimentan de otros seres. Entonces, los bichos de nuestra alacena son animales porque están formados por muchas células y comen azúcar, es decir, se alimentan de otro ser para vivir.

Hola. Soy Gaspar y quiero preguntarle a Renata si nuestros bichos son insectos, porque son del tamaño de un insecto, por lo tanto, deberían serlo.

Hola, Soy Renata y digo que Gaspar es muy impaciente. ¿Porqué no leés vos, nene? Sigo. La primera diferencia dentro del reino animal es que pueden ser vertebrados o invertebrados. Los invertebrados son los que no tienen vértebras, es decir columna, huesos. Y los vertebrados los que sí las tienen. Entonces, una mosca es un invertebrado, un elefante es un vertebrado. Anotá eso en la libreta, Gaspar.

Hola soy Gaspar y yo quiero ponerle un nombre a cada uno de los bichos ¿Podemos Renata?

Hola, soy Renata otra vez y digo que no, porque los bichos de la alacena son todos iguales y seria inútil ponerles nombre. Fin de este audio.

Audio día ocho:

Hola. Me llamo Gaspar, tengo ocho años y con mi hermana Renata, de once, pensamos que los bichos de nuestra alacena son animales con huesos, son… ¿Cómo era Renata?

Vertebrados.

Sí, como dijo ella. Nuestra investigación dice que no son insectos. Creo que si les ponemos nombres vamos a saber cuál es cuál, pero bueno. Ella no quiere. Chau.

Audio día nueve:

Hola, soy Gaspar y este es el audio numero nueve. El objetivo de hoy es saber si los bichos que encontramos son o no insectos, para eso los vamos a comparar con otros bichos. Tenemos fotos de hormigas, polillas, moscas, gusanos, alacranes y cucarachas que buscamos por internet. Buscaremos parecidos y diferencias y las anotaremos en este cuaderno azul, haremos dibujos y de ello sacaremos los resultados. Hasta mañana, cambio y fuera.

Audio día diez:

¡Hola! Soy Gaspar y hoy va a hablar mi hermana Renata. Este es el audio número diez del día diez. Dale, Renata, te toca.

Hola, soy Renata y ayer nos dimos cuenta que nuestros bichos son animales porque no tienen las mismas cosas que todos los bichos. Por ejemplo, (ehh, pásame la hoja Gaspar, esa, sí). Bueno. Los insectos tienen tres pares de patas. Es decir, seis patas; su cuerpo es la mayoría de las veces muy duro. Los ojos de los insectos no tienen párpados ni pestañas. La mosca, por ejemplo, parece que solo tiene dos ojos, pero no, es mentira de las moscas porque tienen cientos de ojos adentro de uno con los que consiguen ver en todas las direcciones y para todos lados. Por eso nunca podemos matarlas, porque nos ven siempre. Nuestros bichos solo tienen cuatro patas, son blanditos como gomitas de gelatina y parece que tienen esqueleto, tienen huesitos. Y lo mas importante que descubrimos es que sus ojos son parecidos a los de una jirafa, son grandes y tienen párpados y pestañas muy muy largas. Por lo tanto, decimos con Gaspar, que nuestros bichos no son insectos porque tienen cuatro patas y una columna vertebral. Son vertebrados. Lo que significa que ya podemos hacer una hipótesis.

Hola, soy Gaspar y no sé que es eso.

Hola Soy Renata y una hipótesis, (lo busqué ayer en Google), es cuando decimos algo que en principio suponemos que es verdad, pero como queremos asegurarnos de que lo sea lo sometemos, así se dice, a una investigación; es decir a pruebas que nos confirmen si es verdad o no. Por ejemplo. Si decimos… «Nuestros bichos son la especie de animal vertebrado mas pequeña del mundo». Eso es una hipótesis. Ahora podemos investigar, comparando, haciendo experimentos y dibujos para saber si eso que decimos es verdad o mentira. Las hipótesis siempre son verdaderas hasta que pase algo que demuestre que no.

Audio día catorce:

Hola, soy Gaspar y este es el audio numero catorce, del día catorce. Hoy descubrimos que en el mundo hay muchas especies de animales, tantos que no se ha podido diferenciarlos a todos. Con Renata pensamos que tal vez nuestros bichos sean una nueva especie. Y es genial, porque si es así somos los descubridores de unos animales que nadie conoce. Hasta ahora, las especies que comparamos no se les parecen en nada. Con Renata decidimos ponerles un nombre, no a cada uno como yo quería. Un nombre científico. Como hacen los científicos cuando descubren algo nuevo. Tenemos algunos para elegir:
Nombre común que todos pueden pronunciar fácil: Pichilantes rosados. Nombre cientifico: Elephas chlamyphorus.
Nombre común que todos pueden pronunciar fácil: Gomifantes peludos. Nombre cientifico: Elephas dulcis.
Nombre común que todos pueden pronunciar fácil: Minifantes gomosos. Nombre cientifico: Elephas mínimus.
Nosotros elegimos «Gomifantes peludos» y como somos los que los descubrimos, los llamaremos así, porque sí.

Audio día treinta y dos:

Hola, soy Gaspar y este es el audio treinta y dos. Con mi hermana Renata nos dimos cuenta de que nunca contamos cómo descubrimos a los Gomifantes peludos. Es por eso que Renata hoy lo va a contar.

Hola, soy Renata y voy a contar cómo empezó todo. Resulta que mi mamá no nos dejaba comer golosinas. Va, no nos deja. Gaspar y yo las escondíamos, pero ella nos revisaba todo y cuando las encontraba nos la quitaba y se ponía a leer todo ese código que llevan los paquetes en la etiqueta chica y nos decía: «¿Saben lo peligrosas que son las grasas saturadas?». Un día, al principio del verano, nos planteó que no iba a comprar mas alimentos que tuviesen grasas saturadas, es decir, galletitas dulces, chocolates, alfajores y todas las cosas ricas del mundo. Gaspar y yo nos enojamos, pero ella dijo que ya nos íbamos a acostumbrar y que era por nuestro bien. Por suerte descubrimos su escondite donde guardaba las golosinas que nos había quitado y pensamos un plan para robarlas. Gaspar puso la alarma en su celular para que vibre a las dos de la mañana. Me acuerdo que me sacudió y me dijo «Es la hora». Con toda la casa oscura, nos arrastramos hasta el pasillo ahí hay un velador que nos dejó ver el camino hacia la cocina. Corrimos una silla y la acercamos a la mesada. Gaspar se subió y abrió la puertita de la alacena. Después, yo. Y parados de frente al mueble, los estantes, a la altura de nuestras caras, prendimos la linterna del celular de Gaspar y enfocamos hacia el fondo y entonces dije. ¡La alacena tiene bichos! «Tenemos que decirle a mamá», dijo Gaspar, pero yo no quería decirle porque ella iba a descubrir que queríamos robarnos los dulces. Bajamos de la mesada, pusimos la silla en su lugar y nos fuimos a dormir. Y esa es la historia de cómo los encontramos. Tomá, Gaspar, te toca hablar a vos.

Bueno, soy Gaspar y yo quería comerme los dulces, pero al final los usamos para alimentar a los Gomifantes peludos, que ahora están gordos como un tomate cherrie. A veces mamá nos lleva a comer helado y a mi me dan ganas de decirle que los Gomifantes se comieron las golosinas. Pero no le digo nada. Chau. Fin del audio treinta y dos y de la investigación.

 

Deja tu comentario!